23 junio 2012

Enredes sociales



Me siento bastante decepcionado de que en estas elecciones no se hayan utilizado las tecnologías que tenemos a nuestro alcance para fines de mayor provecho con respecto a los temas importantes y de interés común que nos relacionan. Efectivamente, hablo de las elecciones; y efectivamente, hablo de las redes sociales.

Sabemos bien de la importancia que las redes sociales aportan a nuestra vida ya que estamos esclavizados a ellas, dependemos de ellas, no podemos vivir sin ellas. Es indiscutible que estamos experimentando una evolución tecnológica, comunicativa y sociológica, pero no parece que le estemos tomando ventaja. 
Hace unos 20 años no teníamos estas herramientas, ni imaginábamos que ibamos a estar tan "conectados" los unos con los otros. ¿Y qué estamos haciendo para que se marque una diferencia notable para bien con el cambio de épocas? No mucho. Creo.

Inclusive, en las elecciones del 2006, a pesar de que ya se contaba con Facebook y Twitter (recién estrenada) no podemos decir que eran poderosos medios de comunicación para intercambiar puntos de vista y opiniones. Hoy, un sexenio después, cualquiera asumiría que estamos más maduros con respecto a estos medio, pero no es así.

Estoy seguro que cualquiera que lea esta entrada, tiene una red social como mínimo; y estoy seguro que en esa red social se entera de muchas cosas referentes a la política. Ahora bien, ¿qué tan objetiva es la información a la que tenemos acceso a través de estas redes? ¿qué tan objetivo es el criterio que nos formamos en base a esa información? ¿qué tan responsables somos de difundir lo postivo y constructivo de esa misma fuente de datos?

En lo personal, yo que sólo uso Twitter, tengo un amplio acceso a material difundido al que yo puedo visitar y compartir. Ese poder que radica en nosotros de tener la disposición de compartir lo que creemos que vale la pena, es lo que no siento que esté siendo de mucha utilidad, y por el contrario, crea confusiones y una idea errónea de lo que en verdad sucede en este ambiente político.

Todo parte de una irresponsabilidad moral a la que nos sometemos y a una falta de prudencia para tomar con seriedad lo que es importante y de relevancia.

Permitimos que la mañosidad del ocio se apodere de nosotros y se nos hace más fácil retuitear o compartir en nuestros muros la foto donde nos burlamos del Peje o del meme de moda en contra de Peña Nieto. Es cierto, son bromas graciosísimas que no podemos dejar pasar la oportunidad para decir "vean esto que me mató de la risa". Y eso no tiene nada de malo, lo malo es que lo único que compartimos son precisamente ese tipo de materiales. 

Es cierto también que con estas herramientas ahora tenemos mayor acceso a notas, reportajes y sucesos de lo que antes desconociamos porque la rapidez con que se transmiten y retransmiten es asombrosa. 

Lo que quiero decir es que no estamos explotando en realidad este poder de comunicación que tenemos. Antes teníamos los blogs en donde expresábamos nuestras ideas respecto a lo que opinábamos de las contiendas electorales pero no todos tenían la determinación de hacer esas lecturas. Ahora tenemos una comunicación instantánea (fenómeno que se aprecia en su máximo esplendor cuando hay eventos como los debates de hace poco), más interactiva, más amplia, pero lamentablemente no creo que estemos apreciándolo. 

Aún así, ojalá que el día de las elecciones se puedan utilizar para dar a conocer las muchísimas anomalías que se van a dar. Al menos que se deje registro en fotografías y videos que indique tenemos evidencia de toda la corrupción en la que está envuelta nuestra autoridad. Lo más probable es que ese día veamos imagen de esto y aquello; videos de conflictos en casillas y tweets informando que en equis lugar ya se proclama ganador equis partido aún antes de hacer un preconteo.

No hay mucho que reclamar a estas redes ante esta pobre actitud porque la inexperiencia nos respalda. Y no debería ser pretexto pero dejemoslo así. Además, no se puede pedir demasiado cuando sabemos la mentalidad de la gran mayoría del mexicano: el desmadre es primero. 
Pero más de uno que lea esto quizá es un poco más consciente y sabrá hacerse de un criterio que le sirva para tomar una mejor decisión sobre su candidato. También sabrá que un adecuado RT o un pequeño aporte en su muro, puede que sea otra manera de alzar la voz, y lo más importante, ayudar a que otros tomen una mejor decisión.


20 junio 2012

Energía transformada pero en qué y en dónde



Se cita en los libros de química la famosa ley de la conservación de la materia que enuncia: "La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma", y creo que todos la hemos leído, escuchado y analizado en algún momento de nuestra etapa de educandos y quizá hasta la hayamos entendido.
De inmendiato hacemos referencia al químico Antonio Lavoisier el cual fue el autor legítimo de esta ley.
Sin embargo, años más tarde, el alemán físico teórico, Albert Einstein, utiliza esta misma frase pero aplicandola a su campo y anteponiendo a la energía por encima de la materia. Y es aquí donde la física toma rumbos asombrosos para explicar el fenómeno de esta transformación de energía porque, aunque esta no se destruye, a veces, aparentemente se desvanece como si de magia se tratara. Y esto se puede explicar muy bien con la segunda ley de la termodinámica y su proceso de degradación a causa de la fricción y otros factores que no voy a explicar porque no traigo puesta mi bata de científico.

Lo que sí les vengo a plantear es como esta ley se puede adoptar a ciertas conductas sociales y anímicas que nada tienen que ver con las ciencias físicas. O quizá sí.

La pregunta retórica que me planteo a veces es: ¿A dónde se va mi energía cuando no la encuentro?

Y digo retórica porque no necesariamente busco una respuesta, sino que a veces la expreso para mí mismo a modo de protesta por no saber su ubicación. Bueno, en realidad hoy sí busco una posible respuesta, o de perdido una explicación.

Resulta que en ocasiones no te explicas porque no tienes la misma intensidad y entusiasmo hacia ciertas cosas, actividades, o recreaciones, que sabes que disfrutas pero por alguna razón no tienes ánimos para realizarlas y llevarlas a cabo. Inclusive nos sucede con las relaciones interpersonales, pero hoy no va por ahí la cosa; quizá en otro post.

De repente, estás tan aburrido que no es por flojera que no haces nada, sino porque no tienes las ganas suficientes de hacer las cosas que te gustan. Esto me sucede muchísimo. Puedo estar en la cama viendo la televisión muy "a gusto", pero en realidad traigo bajo las sábanas unas enormes intenciones de hacer algo distinto como... ¡ese es el problema! no sé como qué.

Y no, no es depresión, aunque a veces sí, no lo relaciono con eso en esta ocasión. Poniendo de lado los estados de ánimo con los que podemos encontrarnos en ciertos momentos de la vida, ¿no les sucede algo similar?, que no encuentran que hacer aunque se mueran por no estar de holgazanes. Ni la guitarra, ni los videojuegos, ni el blog, ni el cine, ni salir de casa, ni los amigos... ¡nada!
Me sucede que a veces mis energías ahí están pero a la vez no. Es por eso que reto que Albert se levante de su ultratumba y venga a darme una explicación a esta conducta de mi energía porque no más no la entiendo. Prometo no quejarme de su pestilencia a muerto o sus posibles comentarios del siglo pasado. 
Es decir, ¿a dónde se va mi energía? O a lo mejor no se va, ¡ahí está! pero en un estado inerte, muerto, dormido, estacionario. Yo digo que necesito encontrar la mecha para hacer andar ese motor medio desvielado que tengo. Repito, no es flojera, porque la energía ahí está transformada en quien sabe qué y quien sabe dónde, pero me gustaría poder encontrar su ubicación y ponerla a trabajar en algo que me entretenga. Requiero recuperar mi ociosidad en pro de la ocurrencia que me lleve a generar nuevas ideas para posts más dinámicos, elocuentes, seductores, reflexivos y estúpidos. 

Acepto sugerencias de su parte si alguna vez les sucede esto a ustedes. Espero no ser el único raro en este universo que no sabe como localizar sus energías.