27 julio 2012

Mala fortuna




Entre las 12 muertes a lamentar debido a la tragedia ocurrida la semana pasada en Denver, Colorado, mientras se realizaba el estreno de la más reciente película de Batman, resalta la de una guapísima mujer llamada Jessica Ghawi, a quien le apasionaban los deportes y trabajaba como periodista en una pequeña cadena televisiva.

Y cuando digo que su muerte resalta no me refiero a la obvia belleza de la norteamericana, sino porque un hecho curioso envuelve su lamentable y corta historia.

Resulta que apenas un poco más de un mes atrás, ella habría sido víctima de un tiroteo que se sucitó en el Eaton Centre de Toronto, Canadá, lugar donde el resultado fue un muerto y varios heridos.
Ella cuenta en su blog personal que mientras se encontraba de vacaciones en esa ciudad, nunca pensó que enfrentaría a la muerte cara a cara. O casi.
Nos narra como su antojo por comer sushi casi la lleva a su deceso. Dice que antes de entrar al área de restaurantes para saciar su apetito en el mencionado centro comercial, experimentó una sensación en el pecho lo que la llevó a mejor ir por una hamburguesa. Pero esto no lo hizo como un cambio repentino sino por ese presentimiento que sintió. Un par de minutos después de su fugaz cambio de parecer, se detonaron los disparos.

After that purchase I said I felt funny. It wasn’t the kind of funny you feel after spending money you know you shouldn’t have spent. It was almost a panicky feeling that left my chest feeling like something was missing.

Para su fortuna, se salvó aquella noche de aquella tragedia. Y también relata como redescubrió el sentido de la vida y apreciar cada segundo que estamos vivos y lo mucho que debemos agradecer por ello.
Para su desgracia, un mes después no se pudo salvar de su... ¿destino? Es una triste historia.

I say all the time that every moment we have to live our life is a blessing. So often I have found myself taking it for granted. Every hug from a family member. Every laugh we share with friends. Even the times of solitude are all blessings. Every second of every day is a gift. After Saturday evening, I know I truly understand how blessed I am for each second I am given.

¿Fue en realidad un presentimiento lo que ella experimentó? ¿Existen esas cosas espirituales que nos alertan del peligro? ¿O será que es algo más científico y tiene que ver con la química y percepciones extrasensoriales del cerebro, tirándole más a un tipo super poder sobrenatural como el sentido arácnido del hombre araña?

No podría decir algo al respecto porque nunca he tenido presentimientos, ni creo en ellos. Pero sí tengo una historia similar que contar.

Muchos años atrás, cuando tenía unos 19 o 20 años, experimenté una cercana línea de muerte que jamás olvidaré.
Me desperté para el desayuno y se me fue encargado ir por unas cosas a la tienda de la esquina. Aún no muy despierto, llegué a la esquina de mi casa y me recargué en un poste de luz que hay mientras esperaba que pasaron los vehículos que transitaban para poder cruzar la calle. Cuando lo hice, no pasaron más de 15 segundos desde que me aparté de ese poste y entré a la tienda cuando escuché un impacto muy fuerte que nos alarmó a los que nos encontrábamos en ese lugar. Al salir, un auto se había estrellado en el poste justo donde yo estaba 15 segundos antes. ¡15 segundos! El auto quedó destrozado de su parte delantera, rompiendo en dos el poste de luz que era de madera. El sujeto que provocó el disturbio estaba ebrio. No hay duda alguna de que si yo hubiera estado ahí, ustedes ni siquiera me habrían conocido.
Imaginarán mi reacción en ese justo momento al ver el humo del auto descompuesto. Me puse a pensar muchas chingaderas en ese instante. Estaba morro y no comprendía la suerte que tenía en ese sábado por la mañana. Me quedé durante muchos años con esa idea de que burlé a la muerte por escasos segundos pero nunca supe si debería agradecer, si fue suerte, destino, o si simplemente una circunstancia de la vida.

Si reflejo la historia de Jessica Ghawi en mi vida, significaría que tarde o temprano moriré aplastado por un automóvil. ¿Será ese mi destino? Si es el caso, no me debería quejar ya que, aunque aún quisiera vivir un poquito más, al menos ya viví muchas cosas desde aquél casi muerte segura que tuve y pudiera decir que, ¡ahora sí, que venga la buena!

No creo en un destino, soy una persona que cree en las circunstancias, pero admito que a veces da miedo enterarse de cosas que le suceden a otros y que aparentemente no tienen explicación.



Rest in peace, gorgeous Jess.

23 julio 2012

El grito



Leía la semana pasada una nota, que a su vez, corresponde a un par de meses pasados (así de actualizado ando) que la sobresaliente obra de arte llamada "El Grito", creada por el artista Edvard Munch, de Noruega, fue subastada en la más ni menos agigantada cantidad de casi 120 millones de dólares. Espero que al menos ya sea la cantidad con todo e impuestos.

 
Si la ves de noche pegas un grito de lo fea que está la pintura


Decidí leer un poco acerca de la obra y sus orígenes y el procedimiento de la realización de dicha pintura. En un principio pensé que para tal cantidad, la pintura se tuvo que haber hecho tras un acto sobresaliente o tras alguna hazaña especial y fuera de lo común para que valiera tantos millones. No sé, pensé que quizá cuando la pintaba utilizó pelo de caracol como pincel y se tomó 25 años terminarla. O que la pintaba a ojos vendados, de cabeza y con pinzas de presión en los pezones para desconcentrarse a propósito. Pero no, nada de eso sucedió. A lo mejor hasta se la aventó en sus ratos libres, con unas buenas cubas, unas tortas y viendo su programa de televisión favorito. Bueno, eso último no creo ya que la pintura data de 1895.

Anteriormente ya había hecho una observación y ya les había platicado mi poca comprensión hacia esa doctrina que representa una habilidad para plasmar algún sentimiento, emoción o pensamiento a través de un recurso material y así expresar su visión y percepción de lo que desea. Para algunos, determinada pieza de arte representa la sensibilidad de un artista y eso es algo invaluable. Estoy de acuerdo en ello, pero cuando se presentan "obras de arte" que carecen de sentido, gusto, forma, y que son poco entendibles, como que te pone a pensar que el arte no es tan bonito después de todo.



Y también sucede con las esculturas que lejos de impresionar, parece una tomada de pelo que uno llega a pensar que se tratan de burlarnos estos pseudos artistas.

¿Las escaleras a la cuarta dimensión?


También sirve de perchero. Digo.

En el caso de El Grito, para Munch, su obra se define de la siguiente manera:
"Simboliza a un hombre moderno en un momento de profunda angustia y desesperación existencial".

¿Ah poco? Les voy a decir lo que para mí significa. Viéndola bien por un instante, me parece más bien un niño canceroso que se da cuenta de que por andar pendejeando en la tienda de souvenirs del muelle, no se percató de que su barco zarpó con sus papás en él y que nunca más los volverá a ver y morirá de tristeza. ¡Y de cáncer!

¿Saben qué? Me doy cuenta de que soy malísimo para percibir eso del sentimiento del artista en su obra. Quizá el arte no es para mí bajo ningún concepto. ¿No creen?

Por otro lado, me causa mucha discrepancia en cuanto a la forma de valorar estas piezas artísticas. Reconozco el valor sentimental y monetario que llegan a adquirir, ¿pero en verdad deberían alcanzar valores tan ridiculamente altos?
Los artistas pueden vender sus productos al precio que quieran, así como los millonarios pueden pagar lo que deseen con su chequera infinita, pero pagar 120 millones de dólares por una sóla pintura se me hace muy mala onda.
Si ambas partes tuvieran un poco de conciencia, el artista aceptaría, por decir un ejemplo, 20 millones (y eso que es demasiado) y los otros 100 serían entregados a casas de beneficiencia y albergues donde muchos niños necesitados requieren tantas cosas. Sería un mejor provecho para tan grande recurso. 
Já, pero ¿saben que es lo más ridículo y FAIL de esta historia? Que el autor no verá un sólo centavo de la millonaria cantidad ya que... ¡está muerto! Pinche imbécil.
Y yo que pensaba meterme al negocio de las pinturas. Veo que se necesita pasar más de un siglo para que vaya generando buen costo. ¡Así no conviene!

Y en un punto y aparte (pero no tanto), no sé como puede haber gente con tanto dinero que no es capaz de compartir su fortuna con personas que en verdad lo requieren y se están muriendo de hambre. Eso me da tristeza.Sin embargo, eso no sucede porque vivimos en un mundo donde la avaricia, el egocentrísmo, el poder, la aristocracia y muchos otros factores no lo permiten ya que han marcado reglas inquebrantables dentro de la nobleza y de la sociedad adinerada, que les exige demostrar su poder de adquisición mediante piezas únicas e invaluables, tal cual sucedió con la compra de El Grito.

Ya quiero ser multimillonario para comprar la Estatua de la Libertad, el Ángel de la Independencia y La Torre de Pisa y ponerlos en mi jardín. JUM.   



09 julio 2012

Mejoremos esa actitud


Ayer por la tarde me dispuse a ir al cine más lejano que tuviera para ver la película del superhéroe del momento. Y digo el más lejano porque en ocasiones nos queremos ir por el lado opuesto de todo y creemos que un recorrido tardío en llegar a nuestro destino nos ayudará a despejar un poco la mente que en ocasiones la tenemos más revuelta que una panza en plena cruda. Bueno, quizá eso sólo lo pienso yo.

Llegué a tiempo para comprar boletos y ver la función, y hasta me di el lujo de visitar las tiendas antes de entrar a ver la película. Para cuando ya era hora de meternos al cine, me acerqué a la dulcería con la finalidad de comprar la debidas, golosinas y refrescos necesarios para ver gustosamente el filme. Para mi mala fortuna, me tocó la empleada más ineficiente y más tardada. Hubieran visto la cara de hueva que tenía y la lentitud con la que me atendía. No quise ser grosero y apurarla pero estaba que rajaba madres por su actitud.
Mis acompañantes tuvieron la consideración de esperarme y no entrar a la sala mientras compraba en dulcería, y claro, después, al querer ocupar asientos buenos, ya estaban todos ocupados por lo que no nos quedó que ir hasta adelante. 
Fue la primera vez (y juro que también la última) que me tocaba ocupar esos lugares. Uno piensa que quizá no es para tanto porque en los comerciales de Cinépolis siempre aparecen en la primera fila y se ven muy divertidos y echando desmadre. La realidad es que es incómodo y lo peor, no se aprecian los detalles de la película.

Con un temperamento bravío por la situación, no me podía concentrar en ese previo a comenzar la película que quieres ver. Ya no tenía ilusión ni nada y hasta consideré por un momento el querer abandonar la sala y regresar otro día a verla como debe ser. 
Sin embargo, me contuve cuando más personas que igual entraron tarde, se sentaron en la misma fila que nosotros y dije: "al menos no somos los únicos pendejos". Eso me calmó. 

La película dio inicio y yo seguía con mi cara larga (eso sí, mi cuerpo redondo no se alargó, snif) pero a medida que la proyección se iba desarrollando, poco a poco iba olvidando el motivo de mi enojo.
Y mi punto de hoy es que, entre que analizaba esa situación y me concentraba en la trama de lo que veía, pude razonar y comprender como es que tenemos la enorme capacidad de la adaptación.

En lo personal no me gustan los cambios. Sé que a veces es bueno salir con algo improvisado y hacer algo distinto, pero si pudiera llevar un plan de mi vida trazado estratégicamente y pintado en un horario y un organigrama yo sería muy feliz. Soy como un Sheldon Cooper, pero con 285 puntos menos de IQ y con 620 puntos más de guapura, eso sí. Quizá piensen que es algo aburrido pero así me gusta controlar mi vida.

Es por eso que encajo a la vida diaria ese momento bochornozo e inquietante que viví. Resulta que en algún momento de nuestra vida tenemos que pasar por circunstancias fuera de nuestro alcance y nos guste o no, las tenemos que cumplir. O a lo mejor no las tenemos que, pero si no lo hacemos, las cosas se pueden poner peor.

Miren que luego de una hora viendo la película en esa primera, cercana e incómoda fila, había momentos en los que reí (pese al poco y mal humor de la película) y momentos en los que me emocioné con las batallas de Spidey.

Es claro que a todos nos pasa algo así, pero creo que lo más importante es tomarlo con actitud y decir un "pues ya qué", pero nunca con un tono de resignación sino con uno de "saquémosle provecho a esto".

Siempre que nos encontremos ante una adversidad, habrá que superarla a medida que esta se deje. Podrá ser algo muy difícil o algo tonto como aceptar quedarse a ver una película en la primera fila; pero siempre hacer las cosas con actitud, y de la buena.

De la película sólo puedo decir que es una lástima que no haya roto expectativas. Le hizo falta imaginación. Es una película de bajo presupuesto donde desaprovecharon el tener al actor idóneo para la encomendada tarea. Por que Andrew Garfield encajaba perfectamente en esto, ya que era el chico flacucho de altura mediana que le da la sensación de ser el verdadero Spiderman a diferencia del anterior Tobey Maguire que se veía chaparro y regordete.
Le faltó madrazos y explosiones a la película, y fue muy pobre en el misterio que le manejaron. Si la ven, coincidarán conmigo que la manera en que obtiene sus poderes es muy ridícula. Se los voy a adelantar. Resulta que se pincha con una aguja que previamente tenía ADN de rata radioactica. Sí, ¡rata!, una a la que previamente le habían inyectado ADN de araña. Les digo que todo está bien raro y fuera del fundamento original.

No es cierto, así no obtiene el piquete, pero cuando la vean me vienen a platicar. Jeje.

El cameo que hace Stan Lee es de los mejorcitos que ha hecho; en mi opinión.

Para no hacerlo tan largo, lo mejor de la película fue Emma Stone. De rubia se ve...  no no no, vayan a verla, chavos.

Sé que en general la película no me impresionó porque cuando salí de la sala no tuve ni la más mínima fantasía sobre mí escalando las paredes y columpiándome por encima de los que aún iban a comprar sus boletos. Eso sólo me sucede cuando veo una película y al salir inmediantamente de la oscuridad de la sala, no termino de romper el trance emocional al que me somete una buena historia llena de efectos, sangre y acción.

En fin, la frase de la semana para que reflexionen: ¡Haz de tu actitud, tu mejor virtud!

Cuídense.


PD: Sigo depositando mis esperanzas en Batman: The Dark Knight Rises.