30 junio 2014

Ánimo, México


No sé si sea la edad, el punto de madurez que ahora tengo, o simplemente porque me enamoré de esta Selección Nacional en particular, pero les juro que me duele más esta eliminación que todas las anteriores que me han tocado vivir.
Todos andamos tristes porque no se nos cumplió el sueño de pasar a los cuartos... otra vez. Unos lo estamos más que otros, y otros lo están más que algunos de nosotros; el punto es que se siente muy feo, aquí mero, dentro de este hundido pecho que está dolido, lastimado, herido. Apenas ayer por la mañana todos compartíamos una ilusión como nunca antes; los amigos, las familias, sin importar el color de la camiseta local, estábamos con el TRI, apoyando, unidos en uno solo, si bien con todos los nervios del mundo, pero de igual forma con la emoción y la esperanza del tan ansiado quinto partido. Yo no soy de esos que se pintan la cara de verde, blanco y rojo; vamos, ni siquiera tengo la playera oficial, ¡ni siquiera tengo la playera!, pero eso no influye en que en estos momentos todo sea gris para mí.

Llegó el momento del encuentro, y sin entrar en detalles de ello, fuimos superiores a una Holanda que humilló al campeón del  mundo en su primer partido, a una selección holandesa que por mucho era favorita desde un inicio, pero que en la cancha, ayer, demostró que no tenía con qué derrotarnos.
Que si el factor de la temperatura y la humedad estaban a nuestro favor, que si la afición nos apoyó más, que si lo que quieran, la verdad es que en todo el partido fuimos muy superiores futbolísticamente hablando. Lamentablemente, y como siempre, no se concretaron los goles y solo estuvimos arriba por un miserable gol.

No quiero entrar en detalles sobre el penal inexistente, no voy a criticar la mala decisión del técnico de encerrarse en el área para aguantar esos malditos diez minutos, no quiero hablar del talento de los contrincantes para resolver su juego en el momento preciso. Lo que sí quiero expresar de alguna manera es esta desilusión, este pesar tan amargo, esta derrota que nos abruma y que lo seguirá haciendo por mucho tiempo.
Para algunos es una simple derrota más de nuestro México, algo que "ya sabíamos que iba a pasar" debido a nuestro historial con los cuartos partidos. Para mí, es una oportunidad menos que me resta para seguir soñando que llegamos a ser campeones del mundo, algo que todos queremos sentir aunque sea una vez antes de morir. No se trata de esperar que en Rusia 2018 estén mejor preparados, se trata de que ayer era el momento de avanzar, de lograr lo que antes no se había podido, pero fracasamos. Estoy muy seguro que lo vamos a superar, que vamos a volver a tener alegrías con nuestra adorada Selección y que volverémos a confiar y a ilusionarnos, pero por ahora estamos en duelo y creo que muchos coincidirán que es hasta cierto punto necesario. Debemos sentir que lo perdimos todo para que mañana volvamos a levantar este ánimo decaído que tanto nos arrastra en estos instantes.

A pesar de todo este dolor amargo y crudo, también nos queda la grata sensación de haber visto jugar a una de las mejores selecciones de México, jugando como verdaderos cracks, como increíbles grandes de la CONCACAF; de haber visto maravillosas jugadas, atajadas y trabajo en conjunto. Nada es lo que tenemos que reclamarles a esos muchachos que dieron todo en la cancha por su país y por su afición. Se la rifaron con todos sus rivales y demostraron el gran talento a nivel personal y a nivel selección. Estamos maravillados por su participación, y aunque nada cambia el hecho de que ya estamos fuera de esta competencia, tampoco cambia este agradecimiento que les tenemos por tanta alegría y júbilo que tuvimos en esos cuatro encuentros tan bien jugados.



Duele, pero tenemos que dejarlos ir para que puedan regresar.

Gracias por darlo todo, Selección Mexicana.

Atte, un gran aficionado al fútbol.

27 junio 2014

Meme por aquí, meme por allá


Cómo han cambiado las redes sociales desde que surgieron por ahí del 2005. Después del boom de estas, nuestras vidas informáticas dejaron de ser las mismas. Sin embargo, a pesar de estar sumamente ligadas a ellas, no podemos negar el hecho de que han cambiado bastante de cuando las conocimos. No hablo de ninguna red en especial, creo que todas han evolucionado en su momento, y creo que todas están alcanzando un punto en donde poco a poco están dejando de ser interesantes.
Gran culpa de esto se lo tienen los famosos y estúpidos memes. 

Recuerdo que antes de que incluso conocieramos esa palabra, nuestras vidas en las redes sociales era risa y diversión... ¡Esperen! nuestra vida en las redes sociales todavía es risa y diversión, ¿entonces, dónde está el problema?
Según leí un poco, el término meme se creó a mediados de los años 70 a través de un libro titulado The Selfish Gene; obviamente en aquél entonces la palabra no tenía el impacto y el significado que hoy en día le damos y por ello no tenía mayor relevancia la existencia de esta.

¿Por qué me disgustan los memes? ¿En qué momento nos dominaron? ¿Por qué son tan populares?

Creo que al ir contestando estas preguntas me irán dando la razón. La clave está en el abuso y exceso de estos dichosos memes. Cuando recién me estrené en Twitter hacía 100 tweets en promedio al día. La constancia se la debía a que era algo totalmente nuevo para mí y a que encontraba interesante lo que otras personas publicaban en tan poquitos caracteres. Además, Blogger estaba llegando a un punto muerto en donde semana a semana los lectores y escritores abandonaban este portal.
Desde que despertaba por la mañana, lo primero que hacía era twitter esa acción. Luego lo que le seguía y así con todos mis más detallados movimientos. Me di cuenta que por ahí no iba la cosa, así que fui aprendiendo a escribir cosas que pudieran tener cierta trascendencia. De igual manera fui aprendiendo a qué tipo de personas seguir con base a lo que compartían y comunicaban. Hoy casi todo eso ha desaparecido. Lo primero que uno ve al entrar a una red social es un pinche meme acerca de un hecho que acaba de ocurrir. De hecho, de repente, se ha vuelto una costumbre para todos enterarse de algún evento relevante ocurrido a través de su meme que por el hecho mismo.
Mi red favorita por excelencia, Twitter, ha dejado de interesarme tanto desde que esto comenzó a tener auge. Ahora he andado muy desaparecido porque estoy harto de que el mayor contenido de mi TL o listas de twitteros influyente a quienes encontraba interesantes, se la pasen actualizando imágenes por demás idiotas y repetidas.
¿Hablamos de Facebook? Está ocurriendo lo mismo. A esos pobres diablos de ahí quienes eran los últimos en enterarse de las cosas, ahora están metidísimos en esto de los memes y es muy común ver que compartan estas peculiares imágenes. La gente ya no crea contenido, solo comparte lo que le llega y le parece gracioso.
No es que odie todo lo que tenga que ver con esto, por supuesto que he reído a montones con ellos, como el caso del Piojo volviéndose saiyayín, Edgar se cae, Keanu Reeves, el gordito nerd con barros, Challenge accepted, Poker Face, y un sin fin que, querramos o no, se volvieron parte de la cultura de Internet de nuestros tiempos.

¿A ustedes no les harta que para todo haya un meme?

No es de sorprenderse de la rapidez en que algunas personas ociosas ocupan su tiempo en creaciónes gráficas de las últimas metidas de pata de nuestro presidente, agresiónes futbolísticas del mundial, o los resbalones de alguna persona de la farándula. Nada se les escapa a estar personas. Si bien no tiene gran complicación tomar una imagen y agregarle unas cuantas letras con fuente Impact en color blanco, ¿qué tiene de interesante que todo, absolutamente todo, tenga su propio meme?

Lo entiendo por los que nunca han tenido una experiencia amplia en las redes de Internet y hasta ahora es que están tomando como divertido este tipo de entretenimiento cuando para algunos ya la vivimos desde hace años, pero eso ha llevado a que se haya vuelto de primera importancia y opaque otras cosas más interesantes.

No digo que le quede poco tiempo de vida a Instagram, Pinterest y todas las demás redes sociales, sino que, creo que es muy aburrido estar viendo lo mismo en todas ellas. Sin echar mal augurio, es probable que en un par de años las redes sociales se hayan vuelto obsoletas por cosas como estas; quizá es la naturaleza de estas tecnologías, una naturaleza que marcó su origen por nuestras necesidades y que poco a poco está marcando su deceso por nuestras pendejadas.