07 octubre 2014

¿Hacia dónde va México?



Hace un par de semanas inicié un Open Course titulado Academic Writing el cual es impartido por profesores de las universidades de Harvard y el Massachusetts Institute of Technology (MIT). En este curso internacional, que es totalmente sin costo y abierto para todo público, se puede encontrar personas de Japón, España, Irlanda, Rusia, entre otras naciones europeas y asiáticas; sin embargo, algo que me llamó mucho la atención fue la notable participación de personas de países vecinos latinoamericanos. Gente de Ecuador, Chile, Colombia y hasta Perú se encuentran muy motivados cumpliendo con las tareas e interactuando entre sí demostrando su interés por este curso. En un intento por encontrar personas de México, grande fue mi sorpresa al percatarme que en realidad la presencia de los nuestros era muy opacada con respecto a los otros hispanohablantes. Salvo que estos hayan puesto su perfil como anónimo, parece que no tenemos mucho interés en mejorar nuestro inglés.

Unos días atrás me enteré que Microsoft está en plena campaña para que cualquier persona, sin importar su edad o conocimiento informático, se adentre al mundo de la programación. La idea del multimillonario Bill Gates, entre otros CEOs de compañías relacionadas a las computadoras como Mark Zuckerberg (Facebook) y Jack Dorsey (Twitter), es impulsar el desarrollo de software para la creación de nuevas tecnologías y así sean aplicadas en otras ramas como el deporte, las artes, la música, o incluso la tecnología misma. Ante este interesante proyecto decidí dar un vistazo en www.yopuedoprogramar.com para ver de qué trata este asunto. Tras ver varios videos donde expertos programadores de código insisten en que programar es algo muy sencillo, nuevamente noté la ausencia, al menos a simple vista, de que algún programador mexicano esté participando en este movimiento global. Quizá sí haya alguno por ahí, pero en los videos solo aparecen argentinos, franceses y claro, Indios (Indúes) quienes siempre destacan por su gran contribución como programadores.

Estos dos hechos me hicieron recordar que leí una nota hace poco donde precisamente la India se convertía en un país más que aportó un gran logro científico al enviar una nave no tripulada rumbo a Marte, y esto con la baja inversión de tan solo 70 millones de dólares.
Mi inquietud es precisamente la pregunta que encabeza este escrito y que para nada es retórica. Me gustaría una amplia y honesta respuesta pero creo que nadie me la puede dar.
Pertenecemos a un país que le importa poco el crecimiento científico y tecnológico, algo que los grandes analistas han mencionado en repetidas ocasiones sin que el gobierno llegue a querer escuchar estas advertencias.
Comúnmente vemos como nuestros impuestos se invierten en obras públicas multimillonarias y absurdas como la famosa Estela de luz (o Suavicrema luminosa), que en términos de costos obtuvo el mismo precio que la nave marciana que justo ahora está tomando fotografías en pro de la exploración espacial. Ya ni hablar de las remodelaciones a las cámaras de senadores, edificios gubernamentales, entre otras construcciones que sin analizarlo tanto llegamos a la conclusión de que son totalmente inútiles.
No queda de otra más que culpar al gobierno por el pésimo manejo de estos recursos públicos y no emplearlos para un verdadero crecimiento económico de nuestro México. 
Pero ahí no queda todo, ya que, así como las fuerzas del poder ejecutivo y legislativo no impulsan este desarrollo, queda claro que nosotros tampoco. Somos un país sin iniciativa y sin ganas de crecer. Sabemos que nuestro mal gobierno no nos abrirá las puertas como lo hacen en otros países del mundo, ¿pero qué hacemos a cambio? ¡Nada!
En muchos otros lugares las personas están acostumbradas a aprender cosas nuevas día con día y por mera diversión, por las purititas ganas de enriquecer su conocimiento en algo diferente. En otros lugares, aprender un tercer idioma (porque que quede claro que el inglés desde hace mucho que dejó de ser un plus) es algo tan normal que la gente lo realiza como un reto personal. Nosotros no estamos acostumbrados a aprender cosas nuevas, vivimos en una rutina que sin darnos cuenta nos absorbe y nos consume silenciosamente desperdiciando nuestra muy corta juventud.
Como dice el tradicional dicho, si la montaña no va a Mahoma... Mahoma tendría que buscar otra alternativa aunque no sea esa pinche montaña. Bueno, así no va el dicho pero el sentido más o menos.
Parte de una mentalidad exitosa viene por parte de los habitantes, no de su gobierno, y con este contexto somos nosotros los que deberíamos exigir otras oportunidades y no que él nos las ofrezca.
Ojalá y todos nos diéramos cuenta de ello y en un futuro cercano seamos nosotros los mexicanos los siguientes en acaparar las primeras planas de todo el mundo anunciando nuestro primer viaje intergaláctico, y por qué no, hasta tripulado.