28 febrero 2012

Mis 4 amigas




El fin de semana pasado me invitaron al evento musical "Corona Music Fest" y pensé que sería una buena idea. Y así fue.
Aunque llegamos tarde, al entrar al lugar no fue ningún problema el acercarnos lo suficiente como para ver a gusto el repertorio de bandas programadas. Una vez ya instalados, y con cerveza en mano, disfrutábamos del primer grupo que alcanzamos: La Gusana Ciega. Seguido de Las Víctimas del Doctor Cerebro, la cosa se ponía con más ambiente en cada trago de cerveza que dabamos. La multitud se prendía a medida que las canciones populares se dejaban escuchar a tal grado de que los artistas se aventaron al mar de gente como buenos rockstars que se sentían.
Al término del turno de "las víctimas", mientras se daba ese break para que el público se abasteciera de líquido embriagante, sin darnos cuenta, un grupo de cuatro muchachas estaban a un lado de nosotros. Este grupo se distinguía por su entusiasmo, sus energías, y por el buen desmadre que estaban armando mientras esperaban que "El Gran Silencio" hiciera su aparición. Mientras tanto, mis amigos y yo seguiamos platicando y bebiendo como si la cerveza fuera gratis cuando en realidad costaba $30 el vaso.
Para cuando nos dimos cuenta, las chicas estas ya estaban junto a nosotros y nos sacaron plática en lo que todo se arreglaba para que la música continuara.
Intercambiamos un poco de charla y fue por ello que supimos que iban por ver a El Gran Silencio y a Plastilina Mosh. Ellas de inmediato notaron que yo andaba haciendo "mal tercio" entre mi amigo y su novia y fue por ello que me invitaron a que me pegara con ellas mejor para  darles su espacio. Como no queriendo la cosa, yo acepté y seguimos parloteando un rato.

De pronto, dejamos de hablar para apreciar la presentación de la siguiente banda. Para cuando esto sucedió, admito que mi estado de briaguez ya había pasado su límite normal y por lo cual, yo ya era otro. Como ya casi nos considerábamos muy buenos amigos, decidí quedarme con ellas mejor sin perder de vista a los otros dos con quien fui, porque, digo, estaba borracho pero no pendejo ya que si los perdía iba a ser un problema grande para encontrarlos entre tanta gente. Mientras todos afinaban su voz para entonar las canciones de la banda, mis nuevas amigas y yo estabamos echando el desmadrote en grande a tal grado que algunos vatos se acercaron a ver que les tocaba. No fallaron porque dos de ellas se pegaron con dos weyes que llegaron a tirar la onda. A todo esto, tres de ellas ya estaban igual o peor que el estado en que yo me encontraba, por lo que la que supongo era la conductora designada, seguía bebiendo pero sin demostrar efectos impertinentes. Eso o en verdad es de esas borrachas que necesitan 25 litros para empezar a cabecear. Como sea, llegó el momento clímax cuando tocaron el Chúntaro Style. No no no, lo bueno es que casi no me acuerdo (aunque sí). Ahí me ven bailando el pinche Chúntaro Style con las 4 morras ya que los que se pegaron fueron mandados a comprar cervezas para nosotros (si les digo que me pongo borracho pero no pendejo). Entonces, según me informarón al día siguiente, yo estaba haciendo bolita con las 4 locas esas coreografiando los pasitos del curioso baile igual que en el video. Espero no haber sacado pasos de breakdance; espero que no. La verdad que vergüenza. Y no por dar espectáculo estando ebrio, eso siempre lo hago; pero que pena bailar esas chingaderas, ¡y ante cientos de personas!
Por si fuera poco, entre las otras canciones más esperadas estaba la de Dormir Soñando la cual también canté con ellas a todo pulmón ¡Y claro, bailando!
No mamen, ni cuando tenía 15 y estaba de moda.
Y ahí estaba yo con mis nuevas amigas; bailando, bebiendo, fumando y pasando un buen rato.

Ya casi al término del concierto, cuando poco a poco la gente se iba dispersando, nosotros seguiamos tomando como locos. Recuerdo vagamente que una de ellas me pidió mi PIN y le dije que no tenía. Automáticamente noté que dejé de ser su amigo. Me preguntó que cómo era posible que no tuviera BlackBerry. Le dije: pues no tengo, pero si quieres pásame tu número y te mando iMessages (tirando aceite nada más porque ya sabía que ella no tenía un iPhone). No más se quedó viendome y diciendo: no sé que es esa madre. O sea, pinche loca ignorante.
A pesar de que esa chica era la más fresona, mamona, ¡y la más borracha!, la verdad es que las 4 eran a todísima madre. Sin embargo hubo una que era con la que congenié más; la que estaba más sobria. Me daba risa porque cada que le pedía cigarros me lo ponía en la boca y rápidamente sacaba su encendedor del bolsillo para darme lumbre. Era muy gracioso y no sé porque lo hacía. Y no, no es que estábamos tirándonos la onda, sólo que, ya saben, a veces soy todo un pinche divo y hay quienes le entran al juego.

Así se fue extinguiendo por completo el relajo y para cuando me di cuenta las chavas ya no estaban. Se habían ido. Así nada más, sin despedirnos. Sin un "hasta luego" o "la pasamos súper". O quizá sí pero la verdad yo no me acuerdo mucho de esa noche.

Obvio no me interesaba saber como contactarlas otro día. De hecho ni siquiera nos dijimos nuestros nombres. Fue cosa de una noche donde conocí a 4 personas que estaban en el lugar correcto. La pasamos bien, me quedan algunos recuerdos y uno que otro video en HD que mis dos amigos me grabaron mientras bailaba el Chúntaro Style, el cual no he visto ni quiero ver.

2 de las morras estaban medio federicas, y una tercera más o menos pasaba, pero eso no importaba porque todas tenían una chispa muy interesante la cual nos contagiaron y por eso pasamos un rato con ellas. La cuarta, la que no se le notaba peda, y con la que más conversé, recuerdo que era más chaparra que yo, usaba lentes y tenía el cabello muy rizado. Era bonita, pero sobre todo, era la chica más buena onda de las 4. Y la más centrada además porque a ninguno de los weyes que la invitaba a las cervezas les aceptó. Claro, a mí sí.

Mis amigos me dijeron que debí pedirle su número o mínimo preguntarle su nombre, pero es que no mamen, apenas y andaba de pie y querían que esté pidiendo números. Además, lo único que me importaba en ese momento es que conseguí 4 amistades con las cuales me divertí como hacía mucho no lo hacía y eso creo que es lo más importante de la historia.

Estoy seguro que jamás las volveré a ver pero no importa porque me guardo un recuerdo, medio borroso, pero al fin y al cabo recuerdo de una noche divertida para recordar en donde por unas cuantas horas fui muy feliz con mis 4 amigas.






PD: Sigue siendo un misterio para mí el por qué me emborraché tanto con tan poco alcohol. Si acaso me tomé 5 o 6 vasos, creo. Quizá porque no había comido nada desde el medio día. Sin embargo yo le sigo echando la culpa al ingrediente activo de la cerveza Corona. Pinche alcohol pal perro. Nunca me ha gustado la cerveza Corona.

20 febrero 2012

No estoy crudo


Nada más vengo a poner mi queja por este medio ya que no me puedo quejar en ningún otro lado, porque si pudiera voy a la comandancia y pongo una demanda o algo pero nel, no se puede, así que me dije: me voy a quejar con mis lectores para que al menos me sirvan para algo.

Es que no mamen, en serio ando sacando de onda por lo siguiente:

El día de ayer tenía todo planeado con un amigo y su novia para ir al Carnaval que se está celebrando en mi ciudad. Ya habíamos quedado desde el miércoles que el domingo nos íbamos a poner los tres una buena parranda en la cantina más grande de México: la avenida de prolongación Montejo.Y pues ahí me ven todo pendejo y crudote, despierto desde las 10 para alistarme con tiempo para ir al Carnaval. Como vagamente recordé que la noche anterior nos habíamos hablado por teléfono, quise mandarle un mensaje de texto para confirmar la hora. Me responde mi amigo que mejor ya no íbamos porque la noche anterior le dije de cosas a su novia que porque sólo le estaba viendo la cara de pendejo (Y es cierto, sí se la está viendo pero estoy casi seguro que yo no le dije nada). Yo reí y le dije que no era cierto. Él me dijo que sí, me preguntó que si no me acordaba. En casos como esos que te efectúan acusaciones pero no tienes ni la más pinche mínima seguridad de lo que hiciste, les aconsejo que se la rifen y hagan como que sí. Y pues ya, le dije que no era cierto y que se dejara de chingaderas y me dijera que a qué hora nos íbamos a ver. Me dijo que a la 1 para más tarde decirme que mejor a las 2. Y ahí estaba yo arregladito y bien guapo para irme al Carnaval dispuesto a emborracharme como bien merezco. De hecho hasta me compré unas latas para cotorrear un rato mientras daba la hora del encuentro.
A eso de la 1:50 me habla mi amigo y me dice: No pues sabes qué, vato, no voy a estar listo ahora porque fíjate que un cuate tuvo un accidente en su auto y lo fui a auxiliar y pues ando mugroso y apenas estoy saliendo de este lío. Si me esperas dos horas igual vamos.
Cuando me dijo "dos horas" no pude evitar sentir que mi hígado se empezó a cocer y no precisamente por culpa de todo el alcohol que me chingué la noche anterior. Le dije: ¿2 horas? No pues sabes qué, ahí déjalo para otra ocasión y nos estamos viendo. ¡Pum! terminé la llamada.
Que no mame, me pudo hablar desde horas antes para decirme que no iba a poder y ya yo me iba con mi familia que se fue desde más temprano. Total que ya eran las 2 de la tarde y obvio ya no me dio ganas de ir solo y tratar de encontrar a alguien entre ese río de gente apestosa y borracha que suele ser el Carnaval.

Los domingos de Carnaval se suelen poner buenos porque imaginen: el calor, las pinches cervezas, gente bonita, te regalan encendedores y playeras talla extragrande de tipo propaganda barata te encuentras gente de todos lados y te saludan y te quieren bajar una lata de cerveza pero es ahí cuando les aplicas el: uuy, no traigo baro, ando corto, ahí para la otra, vato, yastas. Total que ya se va a acabar el Carnaval y yo aún no he ido ni un pinche día. Y es que el sábado me puse una mega pinche borrachera con unos cuates que apenas ahora que vine a encender la computadora para escribirles sobre esto veo un desmadre que hice por acá.

Lunes por la mañana, son casi las 11 y cuando se supone que debería estar bien dormidote por andar hasta la madre de crudo, resulta que ya estoy despierto porque hasta eso, abrí los ojos desde las 7. Se me hace que no me va a quedar más remedio que lavar mi ropa o ponerme a hacer algo de provecho  y todo por no haberme emborrachado anoche.

Yo no sé porque le pasa esto a la gente buena, guapa e inteligente como yo, en serio. Que se me hace que empezaré a matar gatos y perros; a tirar mi bolsa de sabritas por la calle y hasta robarme cosas de los Oxxos. Digo, a ver si así me va mejor.

12 febrero 2012

Un sábado poco alegre


No sé si ya les haya pasado una situación similar pero lo que les voy a contar me sucedió anoche.

Sábado 11 de febrero, 10 de la noche. Me encontraba parado escuchando que toque una banda punk mientras sostenía un vaso de cerveza con ganas de bostezar para que, de alguna manera, se expresara mi aburrimiento. Era el cumpleaños número 32 de un amigo y lo celebraba en compañía de lo que más le gusta hacer, tocar con su banda.
Venía planeando su fiesta desde hace 2 semanas que fue cuando me informó que la haría en una Quinta y que asistirían más de 12 bandas. Todas ellas confirmadas. No bastaba más para emocionarme: música en vivo, amigos, cervezas. ¿Qué más se puede pedir? Sin embargo, en ocasiones, los ánimos se vienen abajo más rápido de lo que cae una torre de más de 400 metros de altura embestida por un avión estrellado en el piso 80; por hacer una burda comparación. Así de rápido.

Por supuesto que yo estaba emocionado por asistir a la fiesta. Durante toda la semana venía deseando con ganas que llegara el sábado y total que cuando ya tenía lo que quería, nada más no me agradó.

Algunos amigos cercanos al festejado los cuales son mis amigos cercanos también, no asistieron por diversos pretextos. Ninguno de ellos creíbles, pero que más daba, yo ya me encontraba en ese lugar.

Al llegar al sitio hice una pequeña inspección a los que ya estaban ahí desde antes de mi aparición. Como suele ser en esos eventos, el público que asiste a las tocadas no son más que chavitos de menos de 18 años que portan en su imagen una subcultura falsa de lo que es la cultura punk. Y digo falsa porque la mayoría de ellos no creo que entiendan lo que es esa cultura musical en realidad. Sólo son un grupo de inadaptados sociales que tienden a creer que odian al "sistema", como ellos le llaman, y que el gobierno siempre hace las cosas mal. Fuman cigarros y mariguana y creen que escuchar bandas de los 80s como a los Misfits y los Sex Pistols es lo mejor que hay en la vida.
Vestidos con sus chamarras llena de estrellitas, parches de diferentes símbolos de Anarquía, peinados de colores y con cortes mohicano, se estaban divirtiendo. Mucho más que yo.

Me pegué con la novia de mi amigo el festejado mientras él atendía a los otros invitados. Traté de sacarle plática pero hasta eso, ella no parecía con muchas ganas de platicar tampoco. No la culpo porque así me encontraba yo. Haciéndome tonto saqué mi teléfono para ver como me distraía y enviando unos cuantos tweets me entretuve un rato mientras esperaba que un amigo llegara.
Al llegar este individuo lo saludé y le pregunté como estaba. Recién había terminado con su novia. ¡Carajo! -me dije. Se suponía que él iba a llegar a animarme un poco pero por las circunstancias eso no sucedería.
Sin querer hablar mucho del tema me explicó lo que sucedió y como buen amigo que soy, le compré una cerveza de las que vendían en la fiesta para que en cada trago del sabor amargo de esa bebida se desahogara un poco más.
Era claro que asistió a la fiesta más por compromiso que por ganas, por lo que no lo quería molestar con comentarios tontos.

Y ahí estábamos los dos, parados viendo el espectáculo de las bandas tocar, un género que no nos gustaba a ninguno de los dos pero al menos era música para escuchar. Bueno, gritos medio satánicos más que nada.
Entre los cambios de las bandas y la afinación de sus instrumentos era que se suscitaban diálogos como estos:

-¿Y aparte de lo que me acabas de contar, cómo te va?
-Bien. En general bien. ¿Y a ti?
-Igual, nada nuevo.
-Ya veo...
-...
-Voy por otra cerveza.
-Sí, aquí te espero.

Fue entonces cuando empecé a analizar todo esto que les decía. Tenía los elementos para divertirme pero algo me decía que mejor me hubiera quedado en mi casa a ver una película hasta quedarme dormido. No fue hasta cuando llegué a mi casa a eso de la 1 de la mañana cuando mejor me sentí en toda la noche. Sí, llegar a mi casa y saber que ya sentiría el calor de mi cama fue lo mejor de la noche.

Yo no sé en que momento a veces lo que esperas de algo cambia tan repentinamente que te arrepientes de haberlo intentado. ¿Les ha pasado? Es obvio que no podemos predecir el futuro pero a veces quisiéramos poder hacerlo; al menos para saber si en ese algo nos irá bien o mal para ya estar preparados.

Sea cual sea el caso, ¿les ha sucedido algo similar?

Ciertamente no fue la mejor de mis noches parranderas, pero no es la primera vez que me ha sucedido esto. ¿Qué estará mal? ¿La compañía? ¿Las circunstancias? ¿La edad? Sea lo que sea espero que pronto se pase porque quiero salir los fines de semana para volver a divertirme al igual que años atrás lo hacía. Y por supuesto, quiero embriagarme a gusto. Ingerir grandes cantidades de cerveza para tener muchos momentos de alegría y risas locas.


PD: ¡Demonios! Mis amigos ya empiezan a pasar de los 30s. Aún me falta para llegar a esa edad pero no mucha. ¡Demonios! Quizá si es mi edad la que ya empieza a perjudicarme.