08 agosto 2016

Escuadrón Suicida tras la verdad


Llega el fin de semana y sin nada que hacer en realidad después de una noche fallida en el intento de embriagarme, sólo se me ocurre ir a ver Suicide Squad. Aquí va mi pseudo reseña.
No entré a la sala con mucha emoción pero tampoco con mucha negatividad, lo hice con toda la neutralidad posible para poder emitir un juicio con la plena justicia que se merece la cinta en cuestión. No omito mencionar que sin ser aficionado a los comics y que antes de que nos atiborraran con los promocionales de esta película, desconocía a personajes como Slipknot, Killer Croc o al mismo Deadshot quien se robó la película después de todo (claro que no, la que más brilló fue  Harley Quinn  OF COURSE).
Bien, como un espectador promedio que no es un nerdy de las historietas, lo único que buscaba era disfrutar de un rato de acción, balas, explosiones y, obvio, de Margot Robbie en su papel de villana. Y que quede claro que la güereja no me parece tran atractiva, pero le pones un putishort, un poco de talco en la cara, unas tierna colitas tipo chilindrina y con un bate para romper cráneos como lindo accesorio y pa'qué quieres más, cásate conmigo, bebé.
Y bueno, eso es todo lo que tengo que decir al respecto de la película porque en realidad no se merece tanto reflector como la pintaban. Sí, te entretiene y te saca un par de sonrisas (viendo las piernas de Margot) pero hasta ahí. Por momentos no sabías si estabas viendo a los Cazafantasmas debido a los poderes del villano malo (los otros eran villanos buenos, ¿verdad?) o si veías la secuela de Batman vs Superman. También hay que ser sinceros, la película no es mala. Repito, sí eres una persona que no tiene una puta idea acerca de la historieta y si esta es fiel al papel, sales más que satisfecho del cine (sobre todo si te terminas todos los nachos, las palomitas, mix, las papas Twister y tu refresco de litro).

A todo esto lo que en verdad quería comentar es que ya, ¡basta!, esto de estrenar mensualmente una película de superhéroes, o en su defecto villanos, ya está fuera de control. Sabemos que mientras existan consumidores para lo que sea, la industria no descansará de vendernos y revendérnoslo, porque aquí lo que importa es el dinero y no el arte. La prueba está en un Iron Man 4: el último vuelo, Civil War: El divorcio y la custodia de los niños, Wonder Woman: parte 1.1, Black Widow: una espía de cuidado, etc, etc, etc.
En serio que cuando esto de los superhéroes comenzó era algo novedoso debido a la tecnología actual puesto que nos deja boquiabiertos con escenarios de ensueño y mostrándonos posibilidades que no bastan con imaginarse y que mejor que presenciarlos en una enorme pantalla de  20 metros de ancho. Igualito que cuando empiezas a coger con tu novia en los primeros meses, al principio hasta repites, pero luego de varios meses, aunque le cambies la trama, al final siempre se trata de lo mismo. Ok, mejor no comparemos la películas con mis relaciones fallidas.

Y parece no terminar, he leído que hay demasiados proyectos venideros acerca de seres con poderes sobrenaturales que tendrán su versión fílmica para beneplácito de los comiclovers. Y qué bueno, solo que se la están mamando con demasiadas películas del género que ni al caso. Necesitamos historias nuevas, exorcismos que de verdad den miedo, películas de guerras y destrucción, humor del bueno y no a Adam Sandler en ooootra tonta y ridícula película. Merecemos y exigimos un mejor cine, por lo que cuesta una entrada, creo que nos salen debiendo.

Después de haberme quitado esa espinita de expresar lo anterior, regresaré al trabajo porque no por nada entré temprano sino para otra cosa que es buscar videos de Harley Quinn adelantar mis proyectos laborales.

Hasta pronto.


25 julio 2015

Vale más una chancla que mil palabras





La gente ignorante, (para mí, solo pueden ser tachados de ignorantes) confunden el concepto de "autoridad" con el de "maltrato infantil". Estoy totalmente en desacuerdo con el trato violento físico y psicológico hacia un menor; a un infante en desarrollo hay que quererlo, educarlo, guiarlo, llevarlo por el buen camino, aunque eso signifique que de vez en cuando tengamos que tener mano dura literalmente hablando.
El hecho de dar unas nalgadas, un jalotón de orejas, un par de chancletazos (buenos, no de esos que solo apantallan) o inclusive unos cintarazos, no implica que se esté cometiendo de maltrato infantil. A veces no es suficiente el diálogo y se debe imponer la autoridad, hacerse respetar como padres para que no les vean la cara más adelante, transmitir el mensaje "te pego/regaño porque lo que estás haciendo no es correcto y te lo digo por tu bien".
Por supuesto que el abuso de este método lejos de recomponer la conducta puede crear distorsiones en la percepción del muchacho. 

Mis padres aplicaron esta efectiva técnica conmigo y hoy soy un hombre de bien, aporto algo a la sociedad. No tengo resentimiento alguno hacia ellos y por el contrario, agradezco que lo hayan hecho. Si comparamos el comportamiento de las nuevas generaciones, desde que la CNDH comenzó a imponer las nalgadas como "maltrato infantil", se puede percibir el pobre respeto que se tiene hacia los padres de ahora.
No se trata de golpear a un niño cada que no obedezca o cometa alguna travesura, sino de hacerle valorar la voz y autoridad como educadores que son como papás y hacerle saber que el no obedecer conlleva a una consecuencia. 

Cada quien es libre de educar a sus hijos como mejor crean, pero aquellos padres que hoy se ablandan y asustan de levantar la mano para corregir una mala conducta, luego no se vean arrepentidos cuando sus hijos no los respeten como padres y terminen haciendo lo que ellos quieran. Quizá por sus faltas de carácter sus engendros lleguen a ser maestros de la CNTE, inquilino de Big Brother, NiNi, o fan de Molotov.

A lo mejor dirán que mi opinión no puede ser considerada puesto que no soy padre, pero lo que sí tengo de sobra es mi sentido común, y él me indica que si yo tuviera a mi cargo a un escuincle y este se comporta mal será necesario recordarle que su voluntad no es precisamente la mía y que a mí me tiene que obedecer y respetar (*imagínenme todo guapo levantando mi mano*), y si yo le digo que haga algo  (o que no haga) es por su bien, porque en el futuro no voy a querer sentir que fracasé como mentor.

El consejo de hoy es, vale más una chancla que mil palabras.

07 octubre 2014

¿Hacia dónde va México?



Hace un par de semanas inicié un Open Course titulado Academic Writing el cual es impartido por profesores de las universidades de Harvard y el Massachusetts Institute of Technology (MIT). En este curso internacional, que es totalmente sin costo y abierto para todo público, se puede encontrar personas de Japón, España, Irlanda, Rusia, entre otras naciones europeas y asiáticas; sin embargo, algo que me llamó mucho la atención fue la notable participación de personas de países vecinos latinoamericanos. Gente de Ecuador, Chile, Colombia y hasta Perú se encuentran muy motivados cumpliendo con las tareas e interactuando entre sí demostrando su interés por este curso. En un intento por encontrar personas de México, grande fue mi sorpresa al percatarme que en realidad la presencia de los nuestros era muy opacada con respecto a los otros hispanohablantes. Salvo que estos hayan puesto su perfil como anónimo, parece que no tenemos mucho interés en mejorar nuestro inglés.

Unos días atrás me enteré que Microsoft está en plena campaña para que cualquier persona, sin importar su edad o conocimiento informático, se adentre al mundo de la programación. La idea del multimillonario Bill Gates, entre otros CEOs de compañías relacionadas a las computadoras como Mark Zuckerberg (Facebook) y Jack Dorsey (Twitter), es impulsar el desarrollo de software para la creación de nuevas tecnologías y así sean aplicadas en otras ramas como el deporte, las artes, la música, o incluso la tecnología misma. Ante este interesante proyecto decidí dar un vistazo en www.yopuedoprogramar.com para ver de qué trata este asunto. Tras ver varios videos donde expertos programadores de código insisten en que programar es algo muy sencillo, nuevamente noté la ausencia, al menos a simple vista, de que algún programador mexicano esté participando en este movimiento global. Quizá sí haya alguno por ahí, pero en los videos solo aparecen argentinos, franceses y claro, Indios (Indúes) quienes siempre destacan por su gran contribución como programadores.

Estos dos hechos me hicieron recordar que leí una nota hace poco donde precisamente la India se convertía en un país más que aportó un gran logro científico al enviar una nave no tripulada rumbo a Marte, y esto con la baja inversión de tan solo 70 millones de dólares.
Mi inquietud es precisamente la pregunta que encabeza este escrito y que para nada es retórica. Me gustaría una amplia y honesta respuesta pero creo que nadie me la puede dar.
Pertenecemos a un país que le importa poco el crecimiento científico y tecnológico, algo que los grandes analistas han mencionado en repetidas ocasiones sin que el gobierno llegue a querer escuchar estas advertencias.
Comúnmente vemos como nuestros impuestos se invierten en obras públicas multimillonarias y absurdas como la famosa Estela de luz (o Suavicrema luminosa), que en términos de costos obtuvo el mismo precio que la nave marciana que justo ahora está tomando fotografías en pro de la exploración espacial. Ya ni hablar de las remodelaciones a las cámaras de senadores, edificios gubernamentales, entre otras construcciones que sin analizarlo tanto llegamos a la conclusión de que son totalmente inútiles.
No queda de otra más que culpar al gobierno por el pésimo manejo de estos recursos públicos y no emplearlos para un verdadero crecimiento económico de nuestro México. 
Pero ahí no queda todo, ya que, así como las fuerzas del poder ejecutivo y legislativo no impulsan este desarrollo, queda claro que nosotros tampoco. Somos un país sin iniciativa y sin ganas de crecer. Sabemos que nuestro mal gobierno no nos abrirá las puertas como lo hacen en otros países del mundo, ¿pero qué hacemos a cambio? ¡Nada!
En muchos otros lugares las personas están acostumbradas a aprender cosas nuevas día con día y por mera diversión, por las purititas ganas de enriquecer su conocimiento en algo diferente. En otros lugares, aprender un tercer idioma (porque que quede claro que el inglés desde hace mucho que dejó de ser un plus) es algo tan normal que la gente lo realiza como un reto personal. Nosotros no estamos acostumbrados a aprender cosas nuevas, vivimos en una rutina que sin darnos cuenta nos absorbe y nos consume silenciosamente desperdiciando nuestra muy corta juventud.
Como dice el tradicional dicho, si la montaña no va a Mahoma... Mahoma tendría que buscar otra alternativa aunque no sea esa pinche montaña. Bueno, así no va el dicho pero el sentido más o menos.
Parte de una mentalidad exitosa viene por parte de los habitantes, no de su gobierno, y con este contexto somos nosotros los que deberíamos exigir otras oportunidades y no que él nos las ofrezca.
Ojalá y todos nos diéramos cuenta de ello y en un futuro cercano seamos nosotros los mexicanos los siguientes en acaparar las primeras planas de todo el mundo anunciando nuestro primer viaje intergaláctico, y por qué no, hasta tripulado.



30 junio 2014

Ánimo, México


No sé si sea la edad, el punto de madurez que ahora tengo, o simplemente porque me enamoré de esta Selección Nacional en particular, pero les juro que me duele más esta eliminación que todas las anteriores que me han tocado vivir.
Todos andamos tristes porque no se nos cumplió el sueño de pasar a los cuartos... otra vez. Unos lo estamos más que otros, y otros lo están más que algunos de nosotros; el punto es que se siente muy feo, aquí mero, dentro de este hundido pecho que está dolido, lastimado, herido. Apenas ayer por la mañana todos compartíamos una ilusión como nunca antes; los amigos, las familias, sin importar el color de la camiseta local, estábamos con el TRI, apoyando, unidos en uno solo, si bien con todos los nervios del mundo, pero de igual forma con la emoción y la esperanza del tan ansiado quinto partido. Yo no soy de esos que se pintan la cara de verde, blanco y rojo; vamos, ni siquiera tengo la playera oficial, ¡ni siquiera tengo la playera!, pero eso no influye en que en estos momentos todo sea gris para mí.

Llegó el momento del encuentro, y sin entrar en detalles de ello, fuimos superiores a una Holanda que humilló al campeón del  mundo en su primer partido, a una selección holandesa que por mucho era favorita desde un inicio, pero que en la cancha, ayer, demostró que no tenía con qué derrotarnos.
Que si el factor de la temperatura y la humedad estaban a nuestro favor, que si la afición nos apoyó más, que si lo que quieran, la verdad es que en todo el partido fuimos muy superiores futbolísticamente hablando. Lamentablemente, y como siempre, no se concretaron los goles y solo estuvimos arriba por un miserable gol.

No quiero entrar en detalles sobre el penal inexistente, no voy a criticar la mala decisión del técnico de encerrarse en el área para aguantar esos malditos diez minutos, no quiero hablar del talento de los contrincantes para resolver su juego en el momento preciso. Lo que sí quiero expresar de alguna manera es esta desilusión, este pesar tan amargo, esta derrota que nos abruma y que lo seguirá haciendo por mucho tiempo.
Para algunos es una simple derrota más de nuestro México, algo que "ya sabíamos que iba a pasar" debido a nuestro historial con los cuartos partidos. Para mí, es una oportunidad menos que me resta para seguir soñando que llegamos a ser campeones del mundo, algo que todos queremos sentir aunque sea una vez antes de morir. No se trata de esperar que en Rusia 2018 estén mejor preparados, se trata de que ayer era el momento de avanzar, de lograr lo que antes no se había podido, pero fracasamos. Estoy muy seguro que lo vamos a superar, que vamos a volver a tener alegrías con nuestra adorada Selección y que volverémos a confiar y a ilusionarnos, pero por ahora estamos en duelo y creo que muchos coincidirán que es hasta cierto punto necesario. Debemos sentir que lo perdimos todo para que mañana volvamos a levantar este ánimo decaído que tanto nos arrastra en estos instantes.

A pesar de todo este dolor amargo y crudo, también nos queda la grata sensación de haber visto jugar a una de las mejores selecciones de México, jugando como verdaderos cracks, como increíbles grandes de la CONCACAF; de haber visto maravillosas jugadas, atajadas y trabajo en conjunto. Nada es lo que tenemos que reclamarles a esos muchachos que dieron todo en la cancha por su país y por su afición. Se la rifaron con todos sus rivales y demostraron el gran talento a nivel personal y a nivel selección. Estamos maravillados por su participación, y aunque nada cambia el hecho de que ya estamos fuera de esta competencia, tampoco cambia este agradecimiento que les tenemos por tanta alegría y júbilo que tuvimos en esos cuatro encuentros tan bien jugados.



Duele, pero tenemos que dejarlos ir para que puedan regresar.

Gracias por darlo todo, Selección Mexicana.

Atte, un gran aficionado al fútbol.

27 junio 2014

Meme por aquí, meme por allá


Cómo han cambiado las redes sociales desde que surgieron por ahí del 2005. Después del boom de estas, nuestras vidas informáticas dejaron de ser las mismas. Sin embargo, a pesar de estar sumamente ligadas a ellas, no podemos negar el hecho de que han cambiado bastante de cuando las conocimos. No hablo de ninguna red en especial, creo que todas han evolucionado en su momento, y creo que todas están alcanzando un punto en donde poco a poco están dejando de ser interesantes.
Gran culpa de esto se lo tienen los famosos y estúpidos memes. 

Recuerdo que antes de que incluso conocieramos esa palabra, nuestras vidas en las redes sociales era risa y diversión... ¡Esperen! nuestra vida en las redes sociales todavía es risa y diversión, ¿entonces, dónde está el problema?
Según leí un poco, el término meme se creó a mediados de los años 70 a través de un libro titulado The Selfish Gene; obviamente en aquél entonces la palabra no tenía el impacto y el significado que hoy en día le damos y por ello no tenía mayor relevancia la existencia de esta.

¿Por qué me disgustan los memes? ¿En qué momento nos dominaron? ¿Por qué son tan populares?

Creo que al ir contestando estas preguntas me irán dando la razón. La clave está en el abuso y exceso de estos dichosos memes. Cuando recién me estrené en Twitter hacía 100 tweets en promedio al día. La constancia se la debía a que era algo totalmente nuevo para mí y a que encontraba interesante lo que otras personas publicaban en tan poquitos caracteres. Además, Blogger estaba llegando a un punto muerto en donde semana a semana los lectores y escritores abandonaban este portal.
Desde que despertaba por la mañana, lo primero que hacía era twitter esa acción. Luego lo que le seguía y así con todos mis más detallados movimientos. Me di cuenta que por ahí no iba la cosa, así que fui aprendiendo a escribir cosas que pudieran tener cierta trascendencia. De igual manera fui aprendiendo a qué tipo de personas seguir con base a lo que compartían y comunicaban. Hoy casi todo eso ha desaparecido. Lo primero que uno ve al entrar a una red social es un pinche meme acerca de un hecho que acaba de ocurrir. De hecho, de repente, se ha vuelto una costumbre para todos enterarse de algún evento relevante ocurrido a través de su meme que por el hecho mismo.
Mi red favorita por excelencia, Twitter, ha dejado de interesarme tanto desde que esto comenzó a tener auge. Ahora he andado muy desaparecido porque estoy harto de que el mayor contenido de mi TL o listas de twitteros influyente a quienes encontraba interesantes, se la pasen actualizando imágenes por demás idiotas y repetidas.
¿Hablamos de Facebook? Está ocurriendo lo mismo. A esos pobres diablos de ahí quienes eran los últimos en enterarse de las cosas, ahora están metidísimos en esto de los memes y es muy común ver que compartan estas peculiares imágenes. La gente ya no crea contenido, solo comparte lo que le llega y le parece gracioso.
No es que odie todo lo que tenga que ver con esto, por supuesto que he reído a montones con ellos, como el caso del Piojo volviéndose saiyayín, Edgar se cae, Keanu Reeves, el gordito nerd con barros, Challenge accepted, Poker Face, y un sin fin que, querramos o no, se volvieron parte de la cultura de Internet de nuestros tiempos.

¿A ustedes no les harta que para todo haya un meme?

No es de sorprenderse de la rapidez en que algunas personas ociosas ocupan su tiempo en creaciónes gráficas de las últimas metidas de pata de nuestro presidente, agresiónes futbolísticas del mundial, o los resbalones de alguna persona de la farándula. Nada se les escapa a estar personas. Si bien no tiene gran complicación tomar una imagen y agregarle unas cuantas letras con fuente Impact en color blanco, ¿qué tiene de interesante que todo, absolutamente todo, tenga su propio meme?

Lo entiendo por los que nunca han tenido una experiencia amplia en las redes de Internet y hasta ahora es que están tomando como divertido este tipo de entretenimiento cuando para algunos ya la vivimos desde hace años, pero eso ha llevado a que se haya vuelto de primera importancia y opaque otras cosas más interesantes.

No digo que le quede poco tiempo de vida a Instagram, Pinterest y todas las demás redes sociales, sino que, creo que es muy aburrido estar viendo lo mismo en todas ellas. Sin echar mal augurio, es probable que en un par de años las redes sociales se hayan vuelto obsoletas por cosas como estas; quizá es la naturaleza de estas tecnologías, una naturaleza que marcó su origen por nuestras necesidades y que poco a poco está marcando su deceso por nuestras pendejadas.