No aprovechar es desperdiciar
No sé porque el ser humano tiene esa costumbre de no apreciar lo que sí tiene y de añorar lo que no. Seguramente es una actitud psicológica completamente natural por lo que se comprende, pero ni así se justifica el que luego ande lloriqueando cuando se da cuenta que ha perdido algo valioso que era de su pertenencia.
Me incluyo a la lista de esos afortunados que tienen a su lado algo que vale mucho pero que no le damos importancia y no agradecemos, o que sobre todo, no disfrutamos. Estoy muy seguro que todos en algún momento dado tenemos algo tan valioso que alguien más desearía. No necesariamente tiene que brillar, es más, pudiera estar muy opaco, sucio, escondido o hasta roto, pero que para nosotros representa un gran valor ¿y qué hacemos? lo ignoramos en su totalidad.
Por ejemplo, solemos desperdiciar nuestros ratos libres, de esos en los que tenemos la posibilidad de respirar tranquilamente y de meditar; o simplemente de descansar unos minutos y tomarlos para nosotros. Sin embargo, nos parece tan aburrido que en seguida tomamos nuestro Smartphone y nos ponemos a twittear: "Estoy aburrido y sin nada que hacer. ¿Sugerencias?".
No digo que esté mal el querer animarse cuando se está aburrido, pero sí el que nos quejemos que no tenemos ni un solo segundo para respirar.
Mucha gente desperdicia la relación en que se encuentra y no aprecia la fortuna que tiene de que alguien quiera estar a su lado. Luego viene el lloriqueo de su soledad y "no se explica el porque".
Desperdiciamos desde tiempo, dinero, espacio, amistades, cariño y hasta las enfermedades; sí, ya saben, hay que aprovechar cuando nos enfermamos para no ir a la escuela o al trabajo. ¿Ven como soy positivo?
El caso es que me puse a reflexionar sobre esto ya que ando de vacaciones y no estoy aprovechando mi tiempo libre. Hay tantas cosas por hacer desde ponerle pies y cabeza a mi recámara, hasta salir una tarde para tomar un poco de aire fresco y beber una coca-cola fría en la plaza mientras me burlo de los que se ven agotados y se van a casa luego de una ruda y cruel jornada laboral.
Al final no sé si estoy desaprovechando la oportunidad de ocuparme en algo o si estoy tomando ventaja y estoy descansando plenamente. Lo que sí sé es que al final de estas malditas vacaciones voy a terminar quejándome de algo (como siempre).
Me incluyo a la lista de esos afortunados que tienen a su lado algo que vale mucho pero que no le damos importancia y no agradecemos, o que sobre todo, no disfrutamos. Estoy muy seguro que todos en algún momento dado tenemos algo tan valioso que alguien más desearía. No necesariamente tiene que brillar, es más, pudiera estar muy opaco, sucio, escondido o hasta roto, pero que para nosotros representa un gran valor ¿y qué hacemos? lo ignoramos en su totalidad.
Por ejemplo, solemos desperdiciar nuestros ratos libres, de esos en los que tenemos la posibilidad de respirar tranquilamente y de meditar; o simplemente de descansar unos minutos y tomarlos para nosotros. Sin embargo, nos parece tan aburrido que en seguida tomamos nuestro Smartphone y nos ponemos a twittear: "Estoy aburrido y sin nada que hacer. ¿Sugerencias?".
No digo que esté mal el querer animarse cuando se está aburrido, pero sí el que nos quejemos que no tenemos ni un solo segundo para respirar.
Mucha gente desperdicia la relación en que se encuentra y no aprecia la fortuna que tiene de que alguien quiera estar a su lado. Luego viene el lloriqueo de su soledad y "no se explica el porque".
Desperdiciamos desde tiempo, dinero, espacio, amistades, cariño y hasta las enfermedades; sí, ya saben, hay que aprovechar cuando nos enfermamos para no ir a la escuela o al trabajo. ¿Ven como soy positivo?
El caso es que me puse a reflexionar sobre esto ya que ando de vacaciones y no estoy aprovechando mi tiempo libre. Hay tantas cosas por hacer desde ponerle pies y cabeza a mi recámara, hasta salir una tarde para tomar un poco de aire fresco y beber una coca-cola fría en la plaza mientras me burlo de los que se ven agotados y se van a casa luego de una ruda y cruel jornada laboral.
Al final no sé si estoy desaprovechando la oportunidad de ocuparme en algo o si estoy tomando ventaja y estoy descansando plenamente. Lo que sí sé es que al final de estas malditas vacaciones voy a terminar quejándome de algo (como siempre).
No aprovechar es desperdiciar
Reviewed by Novak
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viernes, agosto 19, 2011
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