27 noviembre 2013

Cloud computing


Haciendo una investigación acerca de los fundamentos de la Cloud Computing para una de mis clases de Tecnologías de la Información, me informaba de como esta tendencia crece muy rápido y cada vez adopta más usuarios para el uso de este servicio.
Intenté recordar cual fue el primer servicio de este tipo que utilicé y llegué a la conclusión de que Sky Drive fue el primero a quien le di una oportunidad. Sin embargo, con cierto escepticismo, la utilización que le di fue muy escasa.
Más tarde probé Dropbox y Google Drive siendo este último que se robó mi cariño y es el que utilizo como primera opción a la hora de guardar archivos en la nube.
Pero analizando la situación más detalladamente pensé que en realidad el primer servicio que usé como tal para alojar cosas en Internet fue el correo electrónico mismo. ¿O me equivoco?
Ahora bien, les platico todo esto porque siento que como plena evolución que vivimos en estas épocas modernas, cada vez todo se vuelve más inalámbrico, más virtual, más intangible; y es entonces cuando nos damos cuenta de lo mucho que dependemos de Internet. Hoy en día las compañías te ofrecen espacios virtuales para guardar cosas en sus servidores utilizando una conexión de Internet como canal para hacerlo. Mi pregunta es ¿qué tan peligroso, confiable, idiota, etc, es subir nuestros documentos, nuestra privacidad, nuestra vida, a estos servicios?
Si la intención es guardar o crear copias de seguridad de lo que consideramos valioso, ¿no nos estamos arriesgando mucho a que esos datos los pudiera tener cualquier persona en cualquier momento? ¿Nunca les ha entrado la preocupación de que esas cosas que compartimos a los demás, ya sean fotos, videos, correos, documentos, alguien pudiera tener acceso libre para disponer de ellos a su antojo? Y es que el hecho de que alguien tiene ese poder es real; para fines de administración y soporte forzosamente debe haber personal que tenga esa capacidad y a quienes nosotros mismos les damos acceso al momento de aceptar los términos cuando nos registramos en algún servicio sea gratuito o con costo.
Es probable que el administrador que nos toca en cierto momento sea un húngaro de 37 años a quien no le importará en lo absoluto estar husmeando nuestros correos personales que no va a entender, ¿pero qué hay de las demás cosas visuales que guardamos ya sea en un servicio en la nube o un correo electrónico? Por más que digan que la ética y el profesionalismo y bla bla bla de una empresa te jure que su personal no revisará tus cosas, no te garantiza que uno o más se dan un festín al stalkear cosas de otros.
Claro, entre tantos millones de usuarios será difícil que de tan mala suerte te toque ser el husmeado, pero ¿y si sí?

También he usado otros medios como el recién habilitado Google Music pero la verdad es que no es lo mío estar subiendo música a Internet; siento que es más práctico tener una memoria flash de 16 gigas y poner la música más importante y llevarla a todos lados. Además de que en nuestro país no se acostumbra a que en todas las casas se tenga una conexión bastante decente permitiendo así un streaming fluido. No sé, digo, entre que me da desconfianza subir cosas privadas a un servidor de Internet y entre el miedo a que un día un hacker se adueñe o borre mis cosas por puro placer, o un atentado terrorista destruya los servidores donde yo tranquilamente guardo todo, seguiré utilizando discos duros físicos que estén bajo llave en mi recámara y debidamente encriptados.

3 Comentarios:

Alexander Strauffon dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alexander Strauffon dijo...
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Novak dijo...

De vacaciones. Cuando más tiempo tengo, menos escribo. Lo sé, doy asco. :(