25 julio 2015

Vale más una chancla que mil palabras





La gente ignorante, (para mí, solo pueden ser tachados de ignorantes) confunden el concepto de "autoridad" con el de "maltrato infantil". Estoy totalmente en desacuerdo con el trato violento físico y psicológico hacia un menor; a un infante en desarrollo hay que quererlo, educarlo, guiarlo, llevarlo por el buen camino, aunque eso signifique que de vez en cuando tengamos que tener mano dura literalmente hablando.
El hecho de dar unas nalgadas, un jalotón de orejas, un par de chancletazos (buenos, no de esos que solo apantallan) o inclusive unos cintarazos, no implica que se esté cometiendo de maltrato infantil. A veces no es suficiente el diálogo y se debe imponer la autoridad, hacerse respetar como padres para que no les vean la cara más adelante, transmitir el mensaje "te pego/regaño porque lo que estás haciendo no es correcto y te lo digo por tu bien".
Por supuesto que el abuso de este método lejos de recomponer la conducta puede crear distorsiones en la percepción del muchacho. 

Mis padres aplicaron esta efectiva técnica conmigo y hoy soy un hombre de bien, aporto algo a la sociedad. No tengo resentimiento alguno hacia ellos y por el contrario, agradezco que lo hayan hecho. Si comparamos el comportamiento de las nuevas generaciones, desde que la CNDH comenzó a imponer las nalgadas como "maltrato infantil", se puede percibir el pobre respeto que se tiene hacia los padres de ahora.
No se trata de golpear a un niño cada que no obedezca o cometa alguna travesura, sino de hacerle valorar la voz y autoridad como educadores que son como papás y hacerle saber que el no obedecer conlleva a una consecuencia. 

Cada quien es libre de educar a sus hijos como mejor crean, pero aquellos padres que hoy se ablandan y asustan de levantar la mano para corregir una mala conducta, luego no se vean arrepentidos cuando sus hijos no los respeten como padres y terminen haciendo lo que ellos quieran. Quizá por sus faltas de carácter sus engendros lleguen a ser maestros de la CNTE, inquilino de Big Brother, NiNi, o fan de Molotov.

A lo mejor dirán que mi opinión no puede ser considerada puesto que no soy padre, pero lo que sí tengo de sobra es mi sentido común, y él me indica que si yo tuviera a mi cargo a un escuincle y este se comporta mal será necesario recordarle que su voluntad no es precisamente la mía y que a mí me tiene que obedecer y respetar (*imagínenme todo guapo levantando mi mano*), y si yo le digo que haga algo  (o que no haga) es por su bien, porque en el futuro no voy a querer sentir que fracasé como mentor.

El consejo de hoy es, vale más una chancla que mil palabras.