13 marzo 2012

Auditoría



Estoy exhausto, con hambre, enojado, estresado y muy guapo. Bueno, eso último todos ustedes ya lo sabían, pero mi punto es que estoy con ánimos de "ya no más".
Y se preguntarán el motivo por el cual una persona puede llegar a sentirse de tal manera y quizá se les ocurra mil posibles respuestas pero la mía se llama auditoría.
Puedo decir que una de las cosas más horribles que hay en el mundo laboral dentro de una oficina son las auditorías. Eso de verificar que los bienes que tienes bajo tu resguardo coincida en cada revisión que se te solicite, es motivo suficiente para estresarte de sobremanera y querer salir corriendo en círculos como un completo maniático. Y peor tantito si esos bienes son del gobierno federal.

Tenía días que me advirtieron que me iban a auditar por lo que me empecé a preocupar desde entonces, pero luego, al ver que no venían a estar chingandome con eso, hasta se me olvidó. Hoy llegan sin previo aviso, sin buena cara y sin galletitas pa'l café. Oigan, si no somos animales.
Bueno, en verdad el dude que me está auditando es un compañero de trabajo de años y no es tan culero. Él se encarga de hacer su trabajo y trata de que no me sea tan complicado para mí. Sin embargo, para los que han tenido una experiencia de este tipo sabrán que aunque uno no tenga que esconder nada, es muy estresante.
En mi caso me auditan, como ya dije, bienes materiales bajo mi resguardo; es decir, inventario de equipos. Y les cuento que yo tengo demasiado equipo a mi cargo.

Lo peor de los inventarios es que por más que en verdad desees llevar un control de tus activos fijos, siempre, en algún momento, vas a empezar a dejar pasar detalles que para cuando te des cuenta ya hiciste un desmadre con tu control.
En teoría no debe haber ningún problema si documentas cada movimiento que haces en tus nuevas adquicisiones o con tus bajas de bienes. Es decir, si nos entregan equipo nuevo, sólo deberíamos agregarlo al nuevo inventario. Si le damos de baja a un equipo, sólo deberíamos eliminarlo del inventario y así. Suena fácil, pero en la práctica no lo es.

Soy una persona que gusta tener orden en sus cosas, y más si se trata de propiedades federales donde por un descuido te pueden demandar por grandes cantidades de dinero porque, ustedes saben, con las propiedades de papá gobierno nadie se mete.

Si de por sí todo esto se torna complicado cada que te realizan una auditoría porque tienes otros pendiente por resolver, imagínense que te llegan con archivos del 2009 y quieren que el trabajo del 2010 y del 2011 se vuelva a realizar. Y esto porque algún tarado de ese departamento perdió los registros anteriores. ¿Yo qué culpa me tengo? Snif.

Apenas va un día y ya revisamos que están "desaparecidos" varios equipos y hay que dar conocimiento de su paradero. En realidad son equipos que ya les di de baja desde hace años pero como el papelito que lo decía fue extraviado, ahora me toca volver a notificarlo. O sea, un desmadrote.
Y no sé si ustedes hayan hecho un inventario antes, y si fue de cómputo, pero les digo que eso de estar anotando y corroborando claves de serie está bien de la chingada.

¿Por qué me animé a contarles toda esta parte aburrida de mi vida que seguro ni les ha de importar? Porque mientras analizaba el porqué debíamos hacer este tipo de payasadas, no me quedó otra que pensar que se realiza debido a que no somos lo suficientemente honestos como seres humanos. El tener la capacidad de pensar, también nos da la capacidad de querer aprovecharnos y tomar ventaja de las cosas aunque esto signifique hacer un acto indebido.

¿Se imaginan que no pudieramos realizar actos inmorales o delictivos? ¿Se imaginan que todo se basara en la confianza de que no nos vamos a robar nada de lo que nos pongan a cargo? ¿Se imaginan que no tengamos la capacidad de mentir cuando nos pregunten "¿te has robado algo de lo que te dejé como responsable, Rufino del Carmen?"?

Bueno, pues no se lo imaginen y vean la película "The invention of Lying". Es una comedia romántica; la vi hace ya unos meses, pero que más allá de la historia de amor, te pone a discernir un rato sobre como sería la vida si en verdad se diera ese caso. Aparentemente todo sería más bonito y noble si no pudieramos andar diciendo mentiras pero no es así. Vean la película, se las recomiendo.

Y yo ya me voy a la chingada porque quiero dormir temprano ya que mañana vamos a seguir con las claves de serie de los teclados. Esos pinches numeritos todos borrosos y llenos de tierra que hay que anotar para indicar que no me los he robado o "tomado prestado". Y después, el de los teclados, los monitores y así con cada uno de mis chingos miles de equipos que tengo a mí poder pero que no son míos en realidad.

¡Ya que llegue el fin de semana!

4 Comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

Pinches auditorias son una hueva. En cualquier empresa.

Y siempre se basa en falsear cosas, para que no se den cuenta unos cabrones que son igualmente falsos.

Apolline dijo...

Azteca, escribiste :O

jajaja Rufino del Carmen :'D

Yo espero nunca tener que hacer un inventario o esas cosas u_u

Suerte con tu auditoria y si te compraras unos lentes ya no verías tan borroso u_u

...Diana... dijo...

Pobre de ti.

Pero todo es parte del show, de la vida y del trabajo..

Un abrazo inmenso.

elemedrec dijo...

¿qué?