26 septiembre 2011

Te lo doy pero te lo quito


No sé si alguna vez a ustedes les ha pasado que sienten que ya tienen algo en sus manos y cuando menos lo esperan se los arrebatan bruscamente. ¿Les ha pasado?
Probablemente han experimentado la terrible decepción que es pensar que tienen seguro algo y que de pronto te dicen que siempre no.
En caso de ser afortunados y no haber vivido algo similar les voy a plantear unos ejemplos para que puedan imaginar una panorámica de la circunstancia.

Caso 1:

Están por comprar un auto; y ustedes como adolescentes que son han juntado un dinero por un par de años pero no es suficiente para comprarse un auto. En eso deciden pedirle ayuda a su papá y éste dice que les ayudará con el 50% para que ya lo consigan de una buena vez. Ustedes van, contactan al vendedor y arreglan el día para hacer la transacción. Un día antes de la compra-venta le recuerdan a su señor padre sobre su compromiso de brindarles ese dinero y el pelado les sale con que con mucha pena no podrá propocionarles tal cantidad (o ninguna otra) porque la va a necesitar para algo más. Ustedes se van corriendo a llorar a su recámara.

Caso 2:

Llevan saliendo con una niña por un largo año. Siempre se han respetado y han llevado la relación en buenos términos. Todo parece indicar que hay mucho futuro y los dos están contentos. Cabe mencionar que el sexo era lo de menos hasta entonces y nunca se había tocado el tema.
Cierta noche, viendo una película en la sala de la casa de la novia, abordan el que ya va siendo hora de dar ese paso especial entre las parejas. La muchacha dice que se siente lista y quiere intentarlo con él. Él se emociona y obviamente dice: "de una vez". La muchacha dice que ahí no, que mejor consigan un lugar para el próximo fin y entonces ahí le dará lo que tanto quiere. El novio no puede esperar a que llegue sábado por la noche. Ella le manda mensajitos de texto diciendo: "Ya merito nos toca. Espera unos días más".
Llega el sábado y la lleva a un bonito hotel gastando sus ahorros de tres meses, compra un vino, y muchos condones (por si acaso necesita más de uno). Después de una cena ligera pasan a la acción. Todo muy candente y muy emocionante y justo cuando se desnudan y están a punto de dar ese paso, a la chava le entra el arrepentimiento y dice que siempre no, que mejor se deberían esperar un poco más.
Creo que también sería válido ponerse a llorar en ese momento.

Caso 3:

Un compañero de trabajo necesita mudarse a otra ciudad dejando el puesto en la empresa. Ustedes llevan años trabajando con él y saben perfectamente lo que se tiene que hacer. En el departamento al que pertenecen solo son su compañero y ustedes y pues por deducción ¿quién sería el encargado de ocupar ese puesto? No contentos con la lógica, y para no errar, le comentan a su superior sobre el movimiento y éste les indica que en efecto ustedes van a ocupar ese lugar apenas se organicen bien las cosas. Ustedes se ponen retecontentos y motivados.
Pasan un par de semanas y dos días antes de ocupar el puesto que el mismo jefe dijo que sería para ustedes los hacen llamar a recursos humanos para informales que personal nuevo recién llegó y que lamentablemente no les podrán otorgar la oportunidad de momento, pero que no desesperen y que posteriormente haya algo más para ustedes. Já, chupen esa, suckers!

¿Entienden el punto o necesito exponerles más casos?

¿Ustedes se imaginan en algún caso así? Yo sí porque justamente hace poco me sucedió algo parecido. Y es bien feo que todo indique que ya tienes asegurado algo para que de un momento a otro te informen que siempre no se va a poder. Un puesto, un aumento, una vieja, una oportunidad, que más da. Lo que aquí cabe resaltar es el hecho de hacerse ilusiones con algo que pensamos ya nos pertenece y al final resulte que solo fue eso, una vil ilusión.

¿Creen que haya algo peor que eso? Pues sí lo hay. Miren que ofrecerles lo mismo y que, por segunda ocasión les hagan lo mismo, y ustedes caigan en el juego y nuevamente se hagan ilusiones, no tiene madre. Y eso justamente me pasó a mí.

Son golpes duros que nos dan no precisamente las personas, sino lo que la vida te tiene preparado en ciertas ocasiones. No te explicas como algo que va  tan bien aparentemente se pueda desmoronar en un abrir y cerrar de ojos, en una llamada, en un memo, o cualquier otro medio donde les puedan hacer llegar que "siempre no".

La pregunta forzada ahora es: ¿Lo debería intentar una tercera vez si me lo proponen, o eso ya serían pendejadas?


Moraleja: Ten cuidado con lo que deseas porque se te puede no cumplir.

05 septiembre 2011

¿Mensajes o simples sueños?




Salgo de bañarme, me dirijo a la cocina y pregunto por la cena pero veo que alrededor hay unas 30 sillas y la mesa está puesta para la misma cantidad de personas; esto se me hace raro. Pregunto que es lo que está ocurriendo y nadie me pela, yo también los ignoro, total que se nota que habrá comida de sobra. Salgo tantito al patio a ver si ya es de noche y sí, ya es de noche, una noche bonita, fresca y agradable.
Me doy la vuelta para entrar a la casa nuevamente y algo me hace regresar la vista al cielo...
Unas pinche navesotas emergen de quien sabe donde pero prenden sus faros y se nota que están lejísimos pero que se van acercando poco a poco. Me quedo viendo atónito como sus luces tipo xenón, alumbran el cielo. No es una, no son dos; son un madrero de naves que surcan el cielo libremente. Inmóvil por la impresión y mudo por la desesperación solo me queda observar como esas naves se acercan más y más hacia mi colonia. De repente ¡Zaz! Me alumbran con unos rayos tipo láser en color rojo/naranja. Me alumbran directamente a los ojos pero logro evadirlo antes de que me idioticen el cerebro.
Reacciono y entro gritando desesperado para avisar a mi familia que estamos bajo un ataque alienígena.
Veo a mi papá y le digo que se prepare porque ahí vienen los aliens y no se ven amistosos. Me pregunta que de que le estoy hablando. Le repito que de los aliens y solo se ríe y sigue su camino. Mejor corro hacia mi madre para decirle que estamos en extremo peligro y me responde que estoy loco y que mejor la deje en paz porque está cocinando.
No sé que hacer, estoy asustado.
Voy hacia la sala para ver si del otro lado también se logran dislumbrar las naves. Sí, ahí están, unas naves gigantes de color blanco brillante, como si tuviera 5 capas de cera. El diseño de las naves es completamente minimalista, con diseños aerodinámicos y de partes redondeadas en sus alerones; hasta parecen japonesas. Vienen en colores y tonos rojo y azul; y creo que hasta bolsas de aire incluyen. Son muy bonitas, pues.
Como sea, de igual manera se acercan e igual me lamparean con sus rayos láser hipnotizadores. Es el fin.
Como puedo trato de salir a la calle, a tráves del techo del porche lo logro. Veo que a dos casas de la mía la policía ya hizo acto de presencia pero los vecinos no los dejan entrar porque no tienen una orden. Me enfurezco y pienso: ¡No mamen, ¿no están viendo las pinches navesotas? ¡Solo déjenlos pasar!
Seguro ya les chuparon el cerebro. Intento decirle a los polis que yo aún estoy consciente del asunto cuando... ¡Zaz! que me descubren los aliens y me lanzan más rayos idiotizadores, pero logro escapar ileso.
Entro corriendo a la casa para preparme para la lucha cuando desciendan. Les grito a mis papás que agarren la onda, que vamos a morir por esos bichos extraterrestres, pero los veo tranquilos sonrientes y solo me dicen que me relaje, que no pasa nada. Es demasiado tarde, los rayos láser les han bloqueado el cerebro.
Recuerdo que mi hermana está durmiendo la siesta y voy a su recámara para despertarla. Aún estoy a tiempo de salvarla.
Le explico que está sucediendo y no me cree. Le enseño cuidadosamente las naves en el cielo y entonces ya me cree. Se pone a llorar del miedo y le digo que sea fuerte. Le pido que aguarde donde está mientras me voy a cambiar y a poner algo más cómodo para la batalla.
Entro a mi recámara y me pongo los pantalones más resistentes y cómodos que tengo. Así mismo me pongo mis tenis adidas y la que es mi playera favorita; digo, si voy a morir, al menos que me vea bien.
Mientras me voy cambiando escucho el grito de mi hermana exclamando mi nombre. Experimento una sensación de horror, sé que ahora es demasiado tarde para ella así que no tiene caso correr. Quiero llorar por el miedo y todo lo que estoy pasando pero mi cuerpo no me lo permite, ya que yo solo puedo llorar cuando me aplasto un dedito con alguna puerta o ventana o cuando mis ojos están muy resecos porque antes he llorado... wait! what? anyways.
Salgo de la recámara y quiero ver que fue de mi hermana y veo que en el patio de mi casa hay una niña de 5 años y está llorando, luego me acerco y es mi hermana; no logro entender que pasa. Para mi asombro, detrás de ella se acerca una muchachita de 12 años quien es... también mi hermana. Esos malditos nos pueden clonar -pienso. Esto es una horrible pesadilla, tiene que ser una terrible pesadilla.
Antes de poder meterlas a mi casa, una luz blanca cae sobre ellas y son abducidas. ¡Demonios! Esa luz es lo más impactante que he visto en mi vida. Casi me orino en mis pantalones ¡lo juro!

Aseguro bien la puerta para detenerlos un momento. No los dejaré entrar.
Ya no sé que hacer. Estoy desesperado. Comienzo a exasperarme, a sudar en exceso. Mis manos tiemblan y mi voz se quiebra cuando intento hablar. Mi corazón está a punto de explotar por la adrenalina que activa mi sistema nervioso.
Regreso a la sala y ahora veo a un tío con su esposa y trato de averiguar si también les han lavado el cerebro pero parece que no. Les explico que es lo que sucede y no me creen; y justo cuando les iba a mostrar las naves, nuevamente los rayos láser entran por una ventana y les toca la piel desde lo alto del cielo. Ahora veo como sus ojos cambian de color y su actitud cambia. Parecen zombies y solo saben decir: tranquilo, todo va a estar bien.
Me doy cuenta que estoy solo en esto y corro a la cocina por algo con lo que me pueda defender. Tomo un cuchillo y no me queda más que esperar que entren a buscarme, no me queda más que luchar por mi existencia.
Tengo enfrente de mi a mis padres, veo que jamás serán los mismos. Siento que debería matarlos, creo que es lo que ellos hubieran querido. Alzo la mano dispuesto a atravesar la yugular de mi mamá... respiro... y suelto una lágrima. No puedo hacerlo, a pesar de todo es mi mamá. Decido no matarlos ya que al fin de cuentas parecen inofensivos y no se les ve intención de atacarme.
Escucho que las naves ya van descendiendo, no quiero mirar por las ventanas por miedo a que me lancen sus rayos. Hay mucho ruido afuera, pareciera que el fin del mundo está cerca. Tengo mucho miedo, muchísimo.
De repente escucho la calma, parece que no pasa nada. Abro sigilosamente la puerta del patio y me asomo a ver que está sucediendo. No logro ver nada y decido avanzar un poco más. En eso una luz rojiza empieza a emergir detrás de un enorme árbol que tenemos. Es una luz que gira en círculos, es como si fuera fuego. La luz gira y gira más rápido y empiezo a sentir frío. Se concentra un halo por encima de esa esfera que ahora se ha formado y de en medio de ella aparece una figura humanoide; creo que así se teletransportan de sus naves.
Cierro violentamente la puerta y la aseguro con una mesa, aunque sé que eso no los detendrá en lo absoluto. Estoy frito, ellos vienen por mí.

Me voy a un rincón, y percibo que todos en mi casa me observan fíjamente sin decir nada y de repente se me van acercando lentamente. ¿Será que les han ordenado matarme?
¿Y ahora qué voy a hacer? ¿es mi fin? Justo a unos cuantos pasos de que me alcancen cierro mis ojos y me hago bolita, supongo que lo que venga es inevitable...

Pasan unos segundos y ya no escucho nada. Tengo miedo de abrir los ojos y no me decido a hacerlo...

Violentamente abro los ojos y... estoy en mi recámara, a oscuras y hace frío. Mis ojos tratan de percibir si estoy viviendo una realidad o una fantasía. Me toma varios segundos darme cuenta de que todo ha sido una mugrosa pesadilla. Mi pecho está exhaltado porque mi corazón bombea sangre cual caballo en plena carrera. Curiosamente no me puedo mover, es decir, no siento que pueda levantarme para ir por un vaso de agua o algo pero supongo que es porque mi cerebro aún no se da cuenta que fue un sueño, un muy mal sueño. Sin embargo, algo está muy raro, me siento como... observado. Veo mi ventana y está abierta, pero no siento que entre aire de ella. Intento levantarme de la cama cuando del fondo de mi recámara, justo en lo más oscuro de ella, veo que un par de ojos me están mirando... Fuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu! Siento que la sangre de mi cuerpo deja de correr por mis venas. Me paralizo, creo que me voy a desmayar.

Tan grande es mi susto que... nuevamente despierto y nuevamente me encuentro en la recámara bajo las mismas condiciones. Ahora sí, mi cerebro no distingue que puta madre es ficción y cual la realidad...





Les voy a ser franco, esto que les cuento es totalmente verídico, y me sucedió esta misma madrugada. No había experimentado un miedo como ese después de despertar de un sueño. Y es que en realidad me tomó varios minutos darme cuenta de que ya no estaba soñando. Pero no solo no me daba cuenta de ello sino que de verdad absurdamente por unos instantes me daba miedo ver la ventana. Estaba abierta y no me pude parar para cerrarla porque tenía miedo de que así como podía entrar un alienígena, así podía estar bajo mi cama esperando atacar. Sé que suena tonto que un alien esté esperando bajo la cama para lanzar su ataque, que absurdo ¿no? pero ponganse a pensar en esos detallitos justo cuando acaban de despertar de una pesadilla.
Y todas estas sensaciones pasaron en cosa de 1 o 2 minutos hasta que ya había despertado y salido de mi etapa de sueño REM. ¿Y saben a qué se originó toda esta chingadera? Pues que ayer por la noche pasaban la película de "La guerra de los mundos" por canal 5 y la empecé a ver pero como tenía mucho sueño mejor me fui a domir. Nunca me había pasado algo similar pero sí me asombré de como un sueño nos causa emociones muy fuertes. La mente es muy poderosa, dudes.

A todo esto lo que a mí me asombra y me pone a pensar es que fuera de broma creo que pude haber tenido un derrame cerebral con ese sueño. Es que en verdad sentía pánico por eso tan real que creí era una invasión extraterrestre. Por eso les digo, chavos, no es la primera vez que sueño este tipo de cosas así que aprovechenme ahora que aún estoy conectado a esta vida. Lean mis posts, comenten mis textos, saludenme por twitter; quizá un día de estos no pueda volver a despertar :(

También me puse a pensar que ¿y si solo por un segundo, esto se tratara de un aviso de su parte?
Digo, no es la primera vez que me sucede esta clase de sueños, ya van varios que he tenido a través de los años y curiosamente siempre son las mismas naves (o muy parecidas), también tienen esos mismos rayos láser para dejarnos idiotas. ¿Y si están dejando un mensaje, un aviso o algo y lo hacen a través de mí, a través de mis sueños? ¿Y si de verdad entran por mi ventana por las noches y me dejan estas advertencias de lo que nos espera? ¿Pero por qué yo? ¿Por qué sería yo el elegido? ¿Será porque tengo la facha de ser muy fuerte y poder soportar tal ataque cerebral o será porque me vieron la cara de pendejo?
No lo sé, chavos, no lo sé. Lo que sí sé es que son las 5 y tanto de la tarde y pronto entrará la noche y pronto tendré que irme a dormir. Sé que más tarde no podré pegar el ojo en toda la noche esperando que ellos vuelvan a atarcarme. Estaré nuevamente solo y a su total merced porque por más que intente quedarme despierto, en algún momento me vencerá el sueño y habré bajado la guardia.




Datos curiosos:

*Nunca supe que onda con lo de los 30 misteriosos invitados.
*Nunca vi la cara de los aliens, solo una silueta, así que igual sí eran japoneses.
*Nunca en mis pinches sueños tengo un arma nuclear con la que me pueda defender. Esos escritores de mis sueños necesitan un buen soborno de mi parte.

03 septiembre 2011

Gracias pero soy yo quien te rechaza a ti


!


Ese es el aviso que me salía cada que intentaba entrar a Google+; hasta que desistí y mejor dejé las cosas así como están.
Y no es que me importe en realidad, la verdad solo quería probar un poco el ambiente y estar en la onda pero ya vi que no se me da eso.

Hablando brevemente de las impresiones que tengo sobre Google+ es que obviamente no deja de ser la misma chingadera que Facebook, con la ligera diferencia de que viene mucho mejor organizado el sistema de integración de "amigos".
Antes de que me revoquen el derecho de poder acceder parcialmente a mi perfil, pude ver que visiblemente era un entorno muy agradable; sin embargo, como dije, no deja de ser un Facebook bonito.

Probablemente muchos de ustedes ya están por allá haciendo uso de esa red social; o probablemente no le dieron esa oportunidad y decidieron permanecer en la que ahora ya están; y solo quizá, muchos de ustedes ni saben de que les estoy hablando ya que aún siguen mendigando por una invitación para poder acceder.

No importa si no me aceptan por no tener un nombre "real" con el cual identificarme; Google (y cualquier otra red social) tiene que entender que no me interesa trasladar mi vida real a la vida digital. Lo que estas nuevas tendencias hacen es que funcionan como un gran escáner virtual que almacena sus vidas en un servidor ubicado en sepalachingadadonde y que al final de su existencia como seres humanos, cualquiera podrá acceder a ella con solo hacer una búsqueda; una especie de Wikipedia personal. Eso es precisamente lo que yo no quisiera. No sé ustedes pero yo, al crearme un perfil en este espacio virtual, es precisamente para escapar de mi vida rutinaria y no mezclar una cosa con la otra.

Habemos quienes preferimos ser más discretos y quienes creemos que a nadie le interesa lo que hacemos y dejemos de hacer. Habemos quienes no nos interesa exponer nuestra ubicación exacta y que la gente sepa quienes somos. Habemos personas que nos gusta pasar desapercibidos por estos rumbos y que no estamos dispuestos a revelar quienes somos en realidad. En mi caso personal, ni en la vida misma demuestro quien soy en verdad entonces no sé porque Google piensa que lo tengo que hacer con ellos.

Google, no me aceptaste, no te preocupes ya que me haces un favor, no me haré esclavo de tus garras que me piden información acerca de mí y que las ventila a un montón de personas extrañas quienes les llamamos amigos. Gracias pero soy yo quien te rechaza a ti.

Sí, yo sé que es un golpe fuerte para ustedes que esperaban agregarme por ahí, pero créanme, no se iban a enterar de gran cosa de todas maneras.




Y revelándoles algo más íntimo, últimamente me siento tan rechazado en todo: desde oportunidades y personas, y ahora hasta la mugrosa nueva red social. ¿Qué clase de Karma tan culera cargo?