29 marzo 2012

Ahora fue sobre narcos



La pesadilla que tuve hace apenas unas horas, pinta para ser la pesadilla del año. Hubieran visto la cara de terror que se dibujaba en mi cara; hasta creo que lo guapo se me opacó mientras estaba soñando.

Les contaré. Todo comenzó cuando...

Estaba de visita en casa de mis papás. Recién había llegado porque tendriamos una cena familiar ya que tenía tiempo que no los veía. Para mi sorpresa, el único que se encontraba en la casa descansando era mi papá, ya que, mi hermana aún no regresaba de una reunión a la que asistió, y mi mamá estaba por llegar de un viaje. Mientras esperaba a que llegaran, mi papá me sugirió ver una película que estaba a punto de iniciar. Yo gustosamente acepté.
Iba comenzado la película cuando sonó el teléfono. Yo contesté.
La voz de una señorita muy amable preguntó por mi papá por lo cual yo le dije que él no estaba. Lo que sucede es que él no acostumbra tomar llamadas en fin de semana. Dice que son para descansar. Al fin que le dije que no se encontraba pero que si quería podía dejarme el recado. Acontinuación, me dijo algo que no sabía si se trataba de una broma o una extorsión telefónica de mal gusto.
La voz, muy centradamente me dijo algo así:
-Le hablo de parte del cartel de (no recuerdo que estado me dijeron). Sabemos que el señor fulanito de tal posee la cantidad de $600,000 en bienes y nosotros los queremos. Seré breve, así que infórmele que para mañana queremos que tenga esa cantidad en efectivo ya que nosotros pasaremos por el dinero al medio día. Es inútil dar parte a las autoridades ya que sólo entorpecerá nuestro negocio y ustedes saldrán perdiendo. Sólo tiene que sacar el dinero del banco y nosotros lo recogeremos y ustedes seguirán con vida. Es simple. De lo contrario, de no tomar con seridedad esta llamada... mataremos a toda su familia. Un grupo fuertemente armado estará vigilandolos en la puerta de su casa por lo que no podrán huir. Coopere y todo saldrá bien. Quedan avisados. -Luego me colgó.

(Tal cual siempre he dicho, el día que me toque una llamada de estas, me voy a dar una divertida enorme porque no soy tan tonto como para creer en este tipo de estafas. Para empezar, en mi estado, el supuestamente más seguro del país, no suceden estas cosas por lo que si me llegara a tocar algo así, seguramente me burlaría de la persona que me intente tomar el pelo. Tal cual sucedió en esta grabación que escuché hace un tiempo.
Sin embargo, en mi sueño, algo me dejó inquieto.)

¿Quién era? -preguntó mi papá. Una señorita diciendome que, o le depositas $600,000 o nos matan a todos. Y que es para mañana. -le dije. Nos quedamos viendo unos segundos y luego comenzamos a reír como si nos hubieran contado el mejor chiste del mundo.

Pero en eso, escucho el rechinar unas llantas. Me dirijo a la ventana y veo como se pega una camioneta a la orilla de la banqueta del cual descienden varios sujetos con escopetas, rifles snipers,  granadas y demás armamento como para iniciar una guerrilla. La piel se me eriza. Cierro rápidamente la ventana y sigo observando a través de una rendija por la cual me fijo de lo que sucede afuera de la casa. A juzgar por sus apariencias, eran unos narcotraficantes. Lo supe porque tenían el cabello largo; usaban mezclilla desgastada y sucia; cinturones de piel; botas; lucían bigote tupido, como rancheros pues. Además, la gran mayoría utilizaba playeras tipo polo; ya saben, como narcos.
Fue ahí donde imaginé que no era una broma lo de la grabación. Que estábamos corriendo un serio peligro. La adrenalina se apoderó de mí al igual que mi hormona adrenocorticotrópica. Mi sistema límbico se vio alterado, provocando que mis funciones motrices se vieran pausadas y acomplejadas. Mis vasos sanguíneos rebosaban de desesperación y preocupación. Mi amígdala cerebral colapsó, enloqueció, se paniqueó, y descontroló. Como resultado, mi hormona antidiurética se vio afectada, orginando una desproporción en mi resistencia vascular periférica; o sease que mi presión se disparó, comencé a temblar, sudar y esos efectos tradiconales que ya todos conocemos. Inclusive me dio un poquito de hambre pero en realidad no sé si se debía a lo que estaba experimentando.

Es probable que mis escasos 5 lectores (en promedio, ya que pueden ser menos) me vayan a mentar la madre por esto pero, no recuerdo a gran detalle parte del sueño. Aún así que fue una pesadilla bastante detallada y "emocionante", ahora que intento redactarlo, no logro descifrar bien la historia por lo que no tiene caso seguir con ello.

Pero lo que sí les puedo comentar, que fue lo que motivó a escribir mi entrada, es sobre mi comprensión ante un caso como este en la vida real. Como les dije, vivo en uno de los estados más seguros del país y la verdad no tenemos preocupaciones de que algo como lo que soñé pueda llegar a hacerse realidad.
Una vez ya viví un momento comparado con esto. Recordarán lo que me sucedió en tierras norteñas hace poco más de un año. Mientras vivía el asalto a aquella tienda, muchos pensamientos pasaron por mi cabeza y entre esos pensamientos pensé que quizá podría morir en ese instante por ser un testigo de lo que ocurría. En aquella ocasión no sentí miedo al grado de aterrorizarme y llorar. Fui más frío y pensé inclusive en trazar una salida rápida en el caso de que me dijeran: "Hey, tú, morro, vas a morir por mirón". Pero en mi sueño fue diferente y por mucho. Quizá porque ahora estaba acorralado y rodeado por matones dispuestos a jalar el gatillo en cuanto recibieran órdenes. Además, no sólo pensaba en mi bienestar sino en que mi familia podría morir.

Dos cosas importantes obtuve de este sueño tan peculiar que tuve. La primera, es que mi familia me importa más de lo que creía (espero nunca lean esta entrada o se aprovecharán de este cariño). Al saber que, si mi papá no les paga los matarían, viví un terrible escenario donde los veía acribillados por armas automáticas disparadas por malvivientes. Sentí impotencia de no poder hacer nada para salvarlos. ¡Malditos! (mi familia), tienen la fortuna de que los quiera un poquito después de todo.
La segunda cosa con que reflexiono es que sí yo pasé por estas penas en un simple sueño y me desperté super sacado de onda para darme cuenta que no era cierto, me compadezco de los que viven en carne propia por algo como esto. ¿Hasta dónde vamos a llegar con todo este crimen organizado con el que vivimos? Nótese que inclusive, su terror, llega a lugares inclusive donde aún no comienzan a operar. Y apesar de que fue una simple ilusión, no le resta mérito el que a como están las cosas, las garras de estas escorias estén llegando a lugares que antes no.
Siento un total desprecio por estos culeros que se dedican a matar por dinero. Matan sin importarles nada porque carecen de valores, de principios, de un poco de compasión. Les hablo a ustedes, malditos pendejos narcos de $3, CHINGAN A SU MADRE por hacerme soñar pendejadas :(
Naaaaa; al fin que en la vida real yo sí venía salvando a todos y quedándome con la más guapa. Pero sí, odio a todos los que se dedican al oficio del narcotráfico, pinches pitochico.

Un poco más sobre mis otros sueños húmedos fumados.



*Este post va dedicado a todas esas personas que en otras tierras realmente violentas, han vivido cosas parecidas e inclusive han perdido a sus seres queridos o la vida misma. Es lamentable que me de cuenta a través de un sueño, de lo feo que existe en la realidad del país. Uno no lo sabe hasta que no lo experimenta, así sea por medio de un sueño que se siente tan real.
A todas esas personas, les dedico mi post.

19 marzo 2012

Los sonidos de la vida



Seguramente, al igual que yo, alguna vez se habrán dado cuenta que existen sonidos alrededor de nosotros que no les prestamos atención pero que, sin  embargo, nos dejan una agradable sensación y son un regocijo para nuestros oídos y un tranquilizante para nuestro sistema nervioso.

Tiene mucho de cierto eso de que los pequeños detalles suelen tener grandes importancias.

Les presento algunos de los sonidos que se encuentran en la vida común y que, en lo personal, me fascinan escucharlos; no sólo porque son agradables, sino porque me transmiten paz, armonía, alegría, o algún otra sensación placentera.
En realidad, el orden en que se los comparto, no representan ninguna jerarquía.


1. El destapar una bebida de lata

Ese mágico momento en que se quiebra en un pequeño y tímido estruendo que es generado por la diferencia de presiones internas y externas que culmina en un pssst, acompañado de burbujas refrescantes del sabor preferido. Da pie a que en mi cerebro se formule la idea que en breve voy a disfrutar de una bebida muy fría y exquisita.


2. La chapa de la puerta al cerrarse

Cómo me tranquiliza ese sonido que es ocasionado por los metales de la chapa de la puerta principal de mi casa al embonar la cerradura indicando que está completamente cerrada. No sé, me provoca una sensación de seguridad el saber que estoy en mi hogar y que ahí nada me pasará. Que estoy a salvo de la monstruosa humanidad de afuera y que, al menos hasta que tenga que volver a salir, estaré bien protegido en el interior. Un sonido que sin duda me aliviana mis temores.



3. Los sonidos de una patineta


Tal vez no estén familiarizados con este sonido pero les cuento que para mí significa mucho. Una de las cosas por las cuales comencé a patinar fue precisamente porque veía a otros chavos hacer trucos y verse "cool". Pero también entraba en un trance emocional al escuchar como las ruedas de la patineta hacían ese ruidito característico al estar en movimiento. Lo mismo sentía cuando hacían los trucos y escuchaba el deslizar de la madera con las rieles o las banquetas. Yo quería ser uno de esos y ser quien sintiera esos sonidos en carne propia. Me gustan porque es un sonido poco común, porque me transporta emocionalmente y me altera la adrenalina en cuanto comienzo a moverme y me enfilo hacia una estructura la cual voy a truquear. Me encanta el skateaboarding; y aunque ya no lo practico, jamás olvidaré esos sonidos, sobre todo de las ruedas en el pavimento que me decían: ¡aquí vamos, Novak!.



4. Las hojas secas de los árboles revolotear con el viento

No sé si ustedes coincidan conmigo, pero al menos para mí, encuentro sumamente relajante y pacífico el sonido de las hojas secas de los árboles que el viento arrastra por el suelo. Ese remolino travieso que juguetea por los pasillos llevándose a su paso todas esas pequeñas hojas que caen de los árboles; alejándolos de su nido. Me genera un contacto sonoro directo con la naturaleza que es bastante tranquilizante.


5. El agua cayéndo de la regadera

¿A poco a ustedes no les provoca nada ese caer del agua desde la regadera azotándose al piso de su baño? Ya sea que tomemos el primer baño del día, o que lleguemos de un día cansado donde estuvimos muy presionados; el escuchar los sonidos de nuestra regadera nos dice algo así como: tranquilo, ya estás en casa, tómate un descanso.
A mí me relaja mucho sentir ese masaje corporal que el líquido me proporciona con cierta presión al estar debajo de mi regadera. Adoro estar bajo ella, adoro como se siente y adoro como suena.


6. El chasquido de un beso

Muy aparte de las sensaciones químicas que un beso nos provoca a nuestro sistema nervioso por el hecho de hacer contacto con los labios de otra persona, creo yo que el sonido de esos chasquidos que se sucitan por nuestras salivas, merecen un amplio reconocimiento.
Sé que para que un buen beso sea catalogado como tal, se requiere mencionar otros sentidos como el olfato, el tacto; y si es a ojo abierto, la vista también. Pero en este caso hablo únicamente de ese sonido delicioso como de ratoncito comiendo un pedacito de queso. Ese intercambio de fluídos bucales que saben tan ricos cuando en verdad estamos motivados a besar. Sin duda, una de los mejores sonidos de la vida que puedo numerar ya que me provoca algo muy indescriptible que únicamente se puede intentar explicar con el mismo beso.
La próxima vez que besen, escuchen ese sonido, ese delicioso chasquido; verán que es parte de la magía de besar.


7. El choque de una cuchara con la taza de mi café

No todos los sonidos tienen que significar cosas profundas en mi persona. Este por ejemplo, me transmite alegría. Alegría de saber que estoy apunto de disfrutar una deliciosa y tibia bebida. Ese golpe que causa el metal de la cuchara con la cerámica con la que está echa la taza, o el barro, o el material que sea; me hace pensar siempre: ¡listo! ahora sólo disfruta tu café.
Confieso que no siempre me queda el café en su punto. A veces muy amargo, a veces excedido de azúcar; pero apesar de ello, después de revolver con mi cuchara ese endulzante, me viene la incógnita de cómo me habrá quedado. Todo es un conjunto. Todas las sensaciones me hacen pensar en que es un reto tomar mi café. Un reto que disfruto y que comienza escuchando golpearse la cuchara en mi taza.


 La naturaleza es un santuario de sonidos, y ruidos que deberíamos prestarle más atención si no lo hemos hecho. Les invito a que descubran esos sonidos y que disfruten lo que sea que les provoque. También los objetos cotidianos con los que nos ambientamos todos los días tienen miles de sonidos que nos provocan cosas que a veces no nos damos cuenta.
Disfruten de esos sonidos a su alrededor.



13 marzo 2012

Auditoría



Estoy exhausto, con hambre, enojado, estresado y muy guapo. Bueno, eso último todos ustedes ya lo sabían, pero mi punto es que estoy con ánimos de "ya no más".
Y se preguntarán el motivo por el cual una persona puede llegar a sentirse de tal manera y quizá se les ocurra mil posibles respuestas pero la mía se llama auditoría.
Puedo decir que una de las cosas más horribles que hay en el mundo laboral dentro de una oficina son las auditorías. Eso de verificar que los bienes que tienes bajo tu resguardo coincida en cada revisión que se te solicite, es motivo suficiente para estresarte de sobremanera y querer salir corriendo en círculos como un completo maniático. Y peor tantito si esos bienes son del gobierno federal.

Tenía días que me advirtieron que me iban a auditar por lo que me empecé a preocupar desde entonces, pero luego, al ver que no venían a estar chingandome con eso, hasta se me olvidó. Hoy llegan sin previo aviso, sin buena cara y sin galletitas pa'l café. Oigan, si no somos animales.
Bueno, en verdad el dude que me está auditando es un compañero de trabajo de años y no es tan culero. Él se encarga de hacer su trabajo y trata de que no me sea tan complicado para mí. Sin embargo, para los que han tenido una experiencia de este tipo sabrán que aunque uno no tenga que esconder nada, es muy estresante.
En mi caso me auditan, como ya dije, bienes materiales bajo mi resguardo; es decir, inventario de equipos. Y les cuento que yo tengo demasiado equipo a mi cargo.

Lo peor de los inventarios es que por más que en verdad desees llevar un control de tus activos fijos, siempre, en algún momento, vas a empezar a dejar pasar detalles que para cuando te des cuenta ya hiciste un desmadre con tu control.
En teoría no debe haber ningún problema si documentas cada movimiento que haces en tus nuevas adquicisiones o con tus bajas de bienes. Es decir, si nos entregan equipo nuevo, sólo deberíamos agregarlo al nuevo inventario. Si le damos de baja a un equipo, sólo deberíamos eliminarlo del inventario y así. Suena fácil, pero en la práctica no lo es.

Soy una persona que gusta tener orden en sus cosas, y más si se trata de propiedades federales donde por un descuido te pueden demandar por grandes cantidades de dinero porque, ustedes saben, con las propiedades de papá gobierno nadie se mete.

Si de por sí todo esto se torna complicado cada que te realizan una auditoría porque tienes otros pendiente por resolver, imagínense que te llegan con archivos del 2009 y quieren que el trabajo del 2010 y del 2011 se vuelva a realizar. Y esto porque algún tarado de ese departamento perdió los registros anteriores. ¿Yo qué culpa me tengo? Snif.

Apenas va un día y ya revisamos que están "desaparecidos" varios equipos y hay que dar conocimiento de su paradero. En realidad son equipos que ya les di de baja desde hace años pero como el papelito que lo decía fue extraviado, ahora me toca volver a notificarlo. O sea, un desmadrote.
Y no sé si ustedes hayan hecho un inventario antes, y si fue de cómputo, pero les digo que eso de estar anotando y corroborando claves de serie está bien de la chingada.

¿Por qué me animé a contarles toda esta parte aburrida de mi vida que seguro ni les ha de importar? Porque mientras analizaba el porqué debíamos hacer este tipo de payasadas, no me quedó otra que pensar que se realiza debido a que no somos lo suficientemente honestos como seres humanos. El tener la capacidad de pensar, también nos da la capacidad de querer aprovecharnos y tomar ventaja de las cosas aunque esto signifique hacer un acto indebido.

¿Se imaginan que no pudieramos realizar actos inmorales o delictivos? ¿Se imaginan que todo se basara en la confianza de que no nos vamos a robar nada de lo que nos pongan a cargo? ¿Se imaginan que no tengamos la capacidad de mentir cuando nos pregunten "¿te has robado algo de lo que te dejé como responsable, Rufino del Carmen?"?

Bueno, pues no se lo imaginen y vean la película "The invention of Lying". Es una comedia romántica; la vi hace ya unos meses, pero que más allá de la historia de amor, te pone a discernir un rato sobre como sería la vida si en verdad se diera ese caso. Aparentemente todo sería más bonito y noble si no pudieramos andar diciendo mentiras pero no es así. Vean la película, se las recomiendo.

Y yo ya me voy a la chingada porque quiero dormir temprano ya que mañana vamos a seguir con las claves de serie de los teclados. Esos pinches numeritos todos borrosos y llenos de tierra que hay que anotar para indicar que no me los he robado o "tomado prestado". Y después, el de los teclados, los monitores y así con cada uno de mis chingos miles de equipos que tengo a mí poder pero que no son míos en realidad.

¡Ya que llegue el fin de semana!

08 marzo 2012

Pupitre vacío




Estaba el otro día en medio de una clase sentado en mi escritorio esperando a que los estudiantes terminaran una actividad que les encargué. Entonces, una de mis alumnas se acercó a mí para entregarme unos trabajos atrasados que no había realizado. Se los acepté porque me presentó una justificación médica que la excusaba de ciertas inasistencias. Pero había algo más que ella tenía que contarme. Pude notar que se mostraba nerviosa y apenada por lo que tomé la iniciativa con ella.
Le pregunté el motivo por el cual no había asistido ya que en la justificante únicamente señalaba una visita al médico. La cuestioné por su salud, le pregunté si se encontraba bien y ella me respondió que sí pero que había algo más.
Como les cuento, apenadamente, ella se acercó todavía un poco más en señal de que era algo muy privado y personal y que no quería revelar ante el resto de la clase.

Mi alumna me contó que se había estado sintiendo mal en las semanas anteriores por lo que al acudir al médico le indicaron que se encontraba en su semana nomeacuerdocual de embarazo.

A medida que me contaba, breve pero muy claramente, la pena iba desapareciendo y me informaba sobre como ella se sentía ante tal cambio en su vida. Se mostraba contenta y orgullosa de que estaba esperando un hijo. A pesar de que obviamente fue por descuido, no se mostraba arrepentida o preocupada y sí me señalaba que le echaría muchas ganas para no dejar la escuela.

Como era la primera vez que me enteraba de algo así de una de mis alumnas, no sabía exactamente como tomarlo por lo que lo más lógico era felicitarla y eso fue lo que hice acontinuación. Traté de ofrecerle mi apoyo moral, señalándole que contaba conmigo para no descuidar sus estudios en cuanto a mi materia se refería. Le dije todo un verbo acerca de lo difícil que le iba a resultar todo el proceso que le restaba pero que no sería la primera que lograra hacer tal hazaña. Me emocioné con ella, pues.

Nunca antes me había tocado una situación en donde una alumna me confesara algo tan personal. Algo que en parte siento me lo contó por la relación que yo tenía con esta muchacha. De por sí no era una buena alumna, academicamente hablando; por ello le tenía especial atención para estar al pendiente de que entendiera bien los temas y de que hiciera correctamente las tareas. Quizá por ese interés que yo le demostraba se atrevió a confesarme su pequeña travesura.

A lo que voy es, en lo que llevo de profesor, todo el tiempo me había dado cuenta que, al pasar lista, los alumnos dejan de asistir sin yo preocuparme demasiado por el motivo. No soy de preguntar el porque o bajo que circunstancia alguien decide truncar sus estudios. Algunas veces los mismos compañeros me cuentan que un alumno se da de baja debido a que reprueban otras materias o porque el trabajo no les permite continuar; pero nunca era de importarme si regresaban o no.

Esta vez fue diferente, en verdad me importó que esta muchachita me diera la noticia por ella misma antes de que sea visible y no la pudiera ocultar. Ella prometió que le echaría ganas y que no dejaría la escuela por su futuro hijo y por ella misma.

Esta mañana recibí la hoja oficial de la división a la que ella pertenecía donde me informan la baja oficial de mi alumna. Llevaba como 3 clases sin asistir pero yo asumía que era porque tenía revisiones con el médico o qué se yo. No pensé que ya había decidido tirar la toalla ya que en verdad le estaba echando ganas. Aunque me entregaba las tareas de manera tardía, se las aceptaba sin contratiempo a manera de echarle la mano. No había clase en la que no me preguntara como 10 veces sobre los temas ya que no quería salir mal en el examen. Yo estaba seguro de que sí iba a pasar de curso; al menos en mi materia; al menos este año.

¡Caray!, me doy cuenta de que a veces las personas que no nos tocan de nada llegan a ser aunque sea un poquito importantes. Supongo que algo así podría pasar con aquél vagabundo que muchos vemos todos los días al llegar a nuestros trabajos. El día que ya no lo veamos rondar cerca, nos vamos a preguntar que habrá sido de él. Quizá hasta podría decir que es posible llegarlos a extrañar un poco.

Recuerdo los primeros días que me presenté en un aula como profesor, todo inexperto, temeroso, y por supuesto, sin intenciones de conectarme con mis alumnos de la manera que recientemente descubrí puedo llegar a experimentar. Nunca imaginé que podría, pero ahora puedo afirmar que es una experiencia muy grata que se siente desde el fondo de mi corazón. Quizá todo esto es parte de una madurez inevitable, tanto personal como profesional, que día con día se aproxima a mí sin darme cuenta.

Como sea, el día de mañana veré su asiento vacío, y al pasar lista, ella no levantará más su mano confirmando su presencia.

¡Le deseo la mejor de las suertes!